viernes, 14 de julio de 2017

Primer ministro pide más esfuerzos para promover desarrollo económico en oeste de China


XI'AN, China, 11 de julio (Xinhua) -- El primer ministro chino Li Keqiang destacó la importancia de la reforma y la innovación para el fomento del desarrollo y el mejoramiento económicos del oeste de China.

Li hizo la declaración durante una visita de inspección el lunes y hoy a la provincia noroccidental china de Shaanxi.

En la Zona Piloto de Libre Comercio del área de Yanglin (Shaanxi), Li elogió la reforma administrativa realizada en el área que permite a las personas solicitar permisos de negocios a través de WeChat, la principal aplicación de redes sociales de China.

Li pidió continuar con la reforma y la apertura para crear un ambiente de negocios en el que los costos de las transacciones institucionales sean bajos, al que las empresas nacionales y extranjeras estén dispuestas a acercarse y en el que los recursos humanos de alta calidad deseen quedarse para ayudar a impulsar el desarrollo del oeste de China.

El primer ministro también visitó la Yanglin Agricultural Cloud Co., en donde vio un mapa en la nube de información de macrodatos que ayuda a los agricultores.

Li señaló que el sector agrícola depende del clima y de la "nube" y que esto contribuirá a fortalecer el sector a través de combinar la agricultura con la tecnología moderna como el "Internet Plus".

En un parque de espíritu empresarial masivo e innovación, el primer ministro dijo que ambos elementos tienen un gran potencial para el desarrollo de las zonas rurales y pidió a los gobiernos locales crear un ambiente bueno en este sentido para ayudar a los agricultores a aumentar sus ingresos.

Li también se reunió con familias necesitadas en una visita a una aldea pobre llamada Dawanhe en la zona rural de la ciudad de Baoji y pidió detalles de sus ingresos, la educación de los niños y el sistema de seguridad social.

Tras señalar que existe un gran potencial para que las aldeas pobres de la región desarrollen el turismo y proyectos agrícolas distintivos, el primer ministro dijo que la reubicación de los pobres de la región montañosa debe tomar en consideración la reubicación de los aldeanos y sus nuevos empleos.

En una compañía de propiedad estatal para la fabricación de herramientas para máquinas en Shaanxi que adapta sus productos al cliente, Li dijo que el mercado de hoy es muy diferente y que las necesidades individualizadas se están volviendo cada vez más importantes.

El primer ministro exhortó a las empresas de propiedad estatal, sobre todo a las grandes, a impulsar la reforma estructural del lado de la oferta y a promover el espíritu empresarial masivo y la innovación para llevar la economía china del nivel medio al alto.

Durante la visita, Li también visitó una zona en malas condiciones de la ciudad de Baoji en donde dijo que, en los últimos años, China ha sacado a 80 millones de personas de viviendas de mala calidad, pero que aún faltan decenas de millones de personas.

El primer ministro exhortó a los gobiernos locales a intensificar los esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de la gente.

martes, 4 de julio de 2017

Rusia y China refuerzan sus lazos estratégicos a vísperas de la cumbre del G20


La visita oficial a Rusia del presidente chino, Xi Jinping, concluyó con la firma de cerca de 20 acuerdos bilaterales entre ambas naciones.

Al final del encuentro, los líderes de China y Rusia aprobaron una declaración conjunta sobre la profundización de la cooperación integral y las relaciones de asociación estratégica. Además, ratificarán un plan para cumplir el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación en el período de 2017 hasta 2020.

Expertos consultados por Sputnik subrayaron el hecho de que el encuentro ruso-chino tuvo lugar a pocos días del inicio de la cumbre del G20 en Hamburgo. 

Según Yana Lexiutina, experta de la Universidad de San Petersburgo, la medida refleja la intención de Moscú y de Pekín de fortalecer el vector ruso-chino en un mundo multipolar. En entrevista con Sputnik, la experta consideró que la declaración conjunta entre los dos países muestra que ambos tienen visiones similares acerca de las principales cuestiones mundiales.

Para Lexiutina, Rusia y China desean mostrar que el orden mundial actual no refleja sus intereses y que los países buscan también una reforma del sistema económico mundial. Además, la declaración refleja una visión común acerca de cuestiones claves como el conflicto en Siria y el problema nuclear de Corea del Norte, consideró.

Ma Yujun, director del Centro de Estudios Rusos en la Academia de Ciencias de Heilongjiang, coincidió que la declaración ruso-china tiene gran importancia estratégica pues muestra que existe una posición común entre los dos países acerca de los problemas globales y regionales que serán tratados en la cumbre de Hamburgo.

"La adopción de una declaración conjunta, cuyo objetivo es fortalecer las relaciones bilaterales, justo en la víspera de la cumbre del G-20, tiene un importante significado geopolítico", subrayó  Yujun.

El experto destacó que las relaciones entre China y Rusia son ejemplo de un nuevo tipo de cooperación entre grandes naciones, la cual "corresponde a los intereses estratégicos de ambos".

"China y Rusia están firmemente contra la hegemonía global de una única nación y el mundo unipolar (…) y a favor de proporcionar la paz y el desarrollo en todo el mundo", apuntó.

Las relaciones entre China y Rusia, sin embargo, no son siempre fáciles, pero los dos lados siempre buscan superar sus diferencias y se esfuerzan para alcanzar las mejores soluciones para ambos, concluyó Yujun.

Fuente: Sputnik

domingo, 2 de julio de 2017

El Partido que cambió la historia de China


BEIJING.-Cuando Carlos Marx y Federico Engels publicaron la primera edición del Manifiesto Comunista, en 1848, posiblemente no imaginaron que 72 años después el «fantasma del comunismo» llegaría a China y convertiría a esa nación en una potencia mundial.

Tan solo un año después de la divulgación en el gigante asiático de ese influyente tratado político, el 30 de junio de 1921 se fundó el Partido Comunista de China (PCCH), organización que actualmente guía  a su pueblo en la construcción de un mejor país.

Durante los 96 años siguientes, el PCCH derribó el imperialismo, el feudalismo, el capitalismo y  en 1949 fundó la nueva China, esa que va hoy camino a convertirse en la primera economía global.

«El camino arduo ha marcado nuestro éxito. En el pasado siempre está la llave del presente, en la historia está la raíz de la actualidad», expresó en un encuentro con el Centro de Prensa China-América Latina y el Caribe (CLACPC), el catedrático Mei Renyi, presidente del Instituto de Investigación Intercultural de China.

Casi un siglo después de su nacimiento y con el aval de haber sacado de la pobreza a más de 700 millones de personas y alcanzado un impresionante desarrollo gracias a la aplicación de la política de la Reforma y Apertura, esa institución política mantiene prácticamente las mismas bases y objetivos que en sus años fundacionales, pero asume nuevos retos, acordes con la realidad actual, en la conducción de la nación por la senda de la construcción del socialismo con caracterísricas chinas.

Aunque en sus inicios el PCCH fue una fuerza marginada, actualmente con cerca de 88 millones de miembros, es la vanguardia del pueblo y la nación en general.

Aun así muchos se preguntan cómo esta organización política ha logrado esa empresa, cuestión que para el profesor Mei está muy clara. «En la década del 20, China era un país netamente agrícola, la clave estaba en el campo y nadie prestaba atención a esa zona. Pero el Partido Comunista constituyó sus bases en el campo, lo que le proporcionó una fuerza increíble. El pueblo es la mayor fuerza del PCCH», sentenció.

De acuerdo con Mei, también director del Instituto de Investigación de Literatura Extranjera de la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, «cuando Mao Zedong entró a Beijing, en 1949, se enfrentó al gran reto de gobernar la nación y seguir respondiendo a los principios fundacionales del Partido, que eran representar al pueblo. Tomar el poder era un examen para que el Partido pueda seguir respondiendo al pueblo».

A pesar de los cambios y los nuevos tiempos, los gobernantes chinos tienen hoy la misma misión y el objetivo principal del ejecutivo de Xi Jinping, secretario general del PCCH, es ajustar el ritmo y modelo de desarrollo para continuar en la senda de la prosperidad, así como el fortalecimiento de la intensa campaña contra la corrupción en las más altas esferas del gobierno y del Partido.

Esas aspiraciones deben recibir un nuevo impulso durante la celebración del XIX Congreso Nacional del PCCH, previsto para la segunda mitad del 2017. Dentro y fuera de China esperan con ansias la realización de unos de los eventos políticos más importantes del año, donde se discutirá el futuro de la nación más poblada del mundo.

«Los nuevos caminos que se elijan tienen que servir al pueblo, depender del pueblo y es el pueblo quien tiene que disfrutar de los logros», afirmó Mei y añadió que el modelo chino debe tener directrices y un soporte teórico que responda a las realidades, además de continuidad en sus políticas. «China no podrá soportar los vaivenes de la política a corto plazo», señaló.

Jin Canrong, vicepresidente y catedrático del departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad del Pueblo, quien también compartió con CLACPC, considera que «el desarrollo económico de China es el acontecimiento de los últimos 50 años», un logro que nos pocos atribuyen a la conducción del Partido y sus dirigentes.

Para Canrong dentro de 30 años, debido al progreso económico, el dragón asiático va a experimentar un crecimiento integral y su Producto Interno Bruto (PIB) superará todo el volumen del mundo occidental.

«Uno de nuestros mayores logros es la industrialización», refiere y sostiene que en el futuro otros países «nos superarán en número de habitantes, pero no en industrialización».

«Muy pronto China se convertirá en una potencia integral», coinciden los académicos y esa nueva victoria, como en los últimos 80 años, será bajo la guía del Partido Comunista.

Fuente: Granma

China "plantará" una ciudad-bosque para combatir la contaminación


Aunque la idea de convertir ciudades en bosques o, al menos, en jardines, parece florecer mejor en el terreno de la utopía, China ha empezado a construir una ciudad-bosque en Liuzhou, región autónoma Guangxi, para contrarrestar el grave problema de la contaminación en el gigante asiático.

Diseñada por Stefano Boeri, arquitecto italiano conocido por sus rascacielos cubiertos por bosques verticales, esta ciudad verde contará con oficinas, casas, hoteles, hospitales y escuelas "completamente" cubiertos por plantas y árboles, y en ella vivirán 30.000 residentes, según el proyecto publicado en el sitio web de la empresa del arquitecto.

La ciudad-bosque contará con 40.000 árboles y casi un millón de plantas de 100 especies diferentes que absorberán 10.000 toneladas de dióxido de carbono y 57 toneladas de contaminantes al año y que producirá aproximadamente 900 toneladas de oxígeno. La proliferación de las plantas, no solo en los parques, jardines y calles, sino también en las fachadas de los edificios, permitirá a la ciudad:

  • contribuir a la mejora de la calidad del aire,
  • disminuir la temperatura media del aire,
  • crear barreras de ruido,
  • mejorar la biodiversidad de las especies vivas, creando hábitats para aves, insectos y pequeños animales que habitan la zona de Liuzhou.

Además, la nueva 'ciudad verde' estará conectada a Liuzhou a través de una línea de carril rápido usada por los coches eléctricos y usará energía solar y geotérmica, lo que la hará totalmente autosuficiente. Se espera que su construcción terminé en 2020.

Fuente: RT

martes, 27 de junio de 2017

China enseña a EEUU a compartir el poder mundial

En Washington, terminó el primer Diálogo Diplomático y de Seguridad China-EEUU. De hecho, se trata del acontecimiento internacional más importante de la actualidad. ¿Serán capaces EEUU y China de comenzar a escucharse el uno al otro y negociar? Se pregunta Dmitri Kósirev, columnista de Sputnik.

Se habló de la crisis de la península de Corea, del mar de la China Meridional. "Es decir, de lo que podría llevar a una guerra mundial, conflicto entre superpotencias", subraya el autor.

Según Kósirev, la Administración Trump mostró su estilo típico: presionar al socio al máximo en vísperas de las negociaciones.

"Llegaron a amenazar a las empresas chinas con sanciones, si tienen negocios con Corea del Norte, así como restricciones para las importaciones de acero chino a EEUU".

No obstante, de acuerdo con el diario New York Times, los chinos propusieron su solución de la crisis en Corea: retírense de allí y poco a poco la situación irá mejorando.

Además, los chinos están ahora actuando junto con Corea del Sur, aliado de EEUU. El nuevo presidente Moon Jae-in, al igual que Pekín, propone suspender provocaciones nucleares de Pyongyang en respuesta a la congelación de los juegos de guerra de EEUU y Corea del Sur. Entonces será posible iniciar un diálogo con Pyongyang, asegura el analista.

Rex Tillerson, secretario de Estado, y James Mattis, secretario de Defensa, ambos participantes del Diálogo China-EEUU, aseguran haber afirmado a los chinos que eso no va a funcionar.

Pero, en realidad, Trump atravesó exactamente el mismo camino que otras administraciones de Estados Unidos en la historia de Corea y concluyó que la solución militar era inadmisible.

"Por lo tanto, EEUU debe firmar un acuerdo con Pyongyang. Los parámetros del acuerdo ya se habían trabajado durante mucho tiempo", opina el columnista.

Según Kósirev, Corea del Norte debe tener la oportunidad de llevar a cabo sus reformas con garantías de seguridad por parte de algunas grandes potencias, ante todo, EEUU. Entonces no habrá ninguna prueba nuclear ni lanzamiento. Hasta el momento, ninguna Administración de EEUU ha logrado hacerlo.

El columnista señala que de acuerdo con los artículos estadounidenses, el sentido de las nuevas relaciones chino-estadounidenses se reduce a que China se convierta en policía de Asia, subordinado a EEUU. Está claro que es imposible, subraya Kósirev.

Mientras tanto, China propone a EEUU construir un nuevo esquema de relaciones entre las dos superpotencias que corresponda a los desafíos de la actualidad. Para lograrlo, hace falta mantener un diálogo largo y tranquilo, concluye el autor.

Fuente: Sputnik

China adquirirá tecnología soviética modernizada para su futuro módulo lunar


China tiene todos los boletos para ser el próximo país que vuelva a colocar una persona sobre al superficie de la Luna –ojalá una mujer–, aunque sólo sea porque hay una voluntad política clara detrás del programa espacial.

Una de las razones por las que el programa espacial chino va tan bien es porque en lugar de reinventar la rueda no tuvieron problemas en adoptar la tecnología soviética y luego rusa a sus necesidades.

Y con la llegada a la Luna parecen dispuestos a hacer lo mismo, al menos según se puede leer en Long Abandoned Soviet Tech Might Help China Land on the Moon.

La idea es que la empresa ucraniana KB Yuzhnoe actualice el módulo de propulsión del LK, el módulo lunar soviético que estaba listo para ir a la Luna aún cuando todo quedó en agua de borrajas porque el cohete N1, que debería haberlo llevado hasta allí, nunca funcionó.

Módulo lunar LK-3 en el Science Museum durante la exposición Cosmonauts
Conocido como Block E este módulo dispone de dos motores que se pueden encender varias veces, y cuenta con la ventaja adicional de que con sólo uno de ellos puede desempeñar su cometido. El módulo lunar del programa Apolo, por ejemplo, tenía un sólo motor de ascenso, con lo que su fallo habría condenado a la muerte a sus tripulantes.

KB Yuzhnoe modernizará el diseño con nuevos materiales y electrónica y ordenadores modernos y le pasará a China los planos de construcción y, quizás, también les ayude con la producción de su propia versión del módulo.

Aunque no está claro si China lo usará tal y como se lo entreguen para enviar una misión con un solo tripulante o si lo usarán como base para un aterrizador lunar con capacidad para dos o tres tripulantes.

martes, 20 de junio de 2017

China logra la primera comunicación cuántica entre el espacio y la Tierra

El satélite Mozi fue puesto en órbita el pasado 16 de agosto desde la base espacial de Jiuquan en China
LA VANGUARDIA -- Científicos de China han logrado transmitir por primera vez entre el espacio y la Tierra partículas vinculadas por la propiedad cuántica del entrelazamiento. El avance, además de confirmar el auge de China como nueva potencia tecnológica, sienta las bases para construir una nueva generación de satélites y para desarrollar un nuevo sector económico basado en las tecnologías cuánticas.

El entrelazamiento permite transmitir información de manera perfectamente segura, porque es imposible de interceptar sin delatarse. Los usuarios potenciales de esta tecnología que blinda los secretos y garantiza la privacidad incluyen ejércitos, bancos, multinacionales y gobiernos, además de ciudadanos individuales.

La posibilidad de transmitir información con partículas entrelazadas se había demostrado ya en distancias de hasta un centenar de kilómetros a través de cables de fibra óptica o del aire de la atmósfera. Esta distancia es suficiente para enviar datos sensibles entre dos puntos de una misma ciudad. Sin embargo, la calidad de la señal se degrada con la distancia debido a la progresiva pérdida de fotones –y por lo tanto de información– en su trayecto por los cables o por el aire.

Transmitir la señal desde el espacio, donde apenas hay pérdida de información porque los fotones no interactúan con el vacío, permite extender el alcance de las comunicaciones cuánticas a distancias de miles de kilómetros. De este modo, se podría crear una red global de satélites de comunicación cuántica para transmitir datos delicados de manera segura entre dos puntos cualesquiera de la Tierra.

Según los resultados que se presentan esta semana en la revista Science, el satélite Mozi ha enviado pares de fotones entrelazados hacia dos ciudades de China separadas por 1.200 kilómetros. La detección de los fotones al llegar a la Tierra ha confirmado que seguían estando entrelazados sin que se hubiera perdido ninguna información en el trayecto. La distancia total recorrida por los pares de fotones oscila entre 1.600 y 2.400 kilómetros, según la posición del satélite respecto a la superficie terrestre en el momento de emitir las partículas.

La investigación confirma el auge del gigante asiático como potencia tecnológica

“Es un avance muy importante tanto por sus implicaciones tecnológicas como científicas”, destaca Valerio Pruneri, investigador Icrea en el Institut de Ciències Fotòniques (ICFO) y coautor de una propuesta enviada a la Agencia Es­pacial Europea (ESA) para construir un satélite de comunicación cuántica.

Tecnológicas porque “muestra que el entrelazamiento de los fotones se puede mantener a grandes distancias e indica que será posible mantenerlo en transmisiones intercontinentales”. Y científicas porque permite profundizar en el estudio de la física cuántica y poner a prueba algunas de sus predic­ciones.

Una nueva generación de satélites permitirá transmisiones que no se podrán interceptar

Según el Gobierno chino, la comunicación cuántica tendrá también un importante impacto económico. Una estimación publicada por el diario China Daily sitúa en 50.000 millones de yuanes (unos 6.500 millones de euros) el mercado potencial de esta tecnología en un plazo de cinco años.

Esto explica que China haya invertido en satélites de comunicación cuántica y haya adelantado a Europa y a Estados Unidos en esta área. Mozi es el primero de estos satélites.

Con una masa de 631 kilos en el momento del lanzamiento, es un pequeño aparato experimental construido únicamente para comprobar la viabilidad de las comunicaciones cuánticas entre el espacio y la Tierra. Lanzado el pasado 16 de agosto –en un cohete que también llevó al espacio el nanosatélite catalán Cat-2 desarrollado por un equipo de la UPC–, Mozi tiene una misión de sólo dos años.

El satélite se encuentra en una órbita baja, a unos 500 kilómetros de altitud, y sobrevuela los detectores de fotones construidos en las ciudades de Delingha, Lijian y Urumchi una sola vez al día durante cuatro minutos y 35 segundos. En los próximos meses, el equipo científico de la misión tiene previsto presentar resultados de un segundo experimento de comunicación intercontinental entre China y Europa con información encriptada en fotones entrelazados. Si los próximos resultados también son positivos, China tiene un proyecto para poner en servicio una red global de satélites de comunicación cuántica que podría estar operativa alrededor del 2030.

Europa cede el liderazgo en la tecnología

El satélite chino Mozi, puesto en órbita el pasado verano para realizar experimentos de comunicación cuántica entre el espacio y la Tierra, se basa en avances técnicos ideados en Europa para generar y detectar fotones entrelazados. Científicos europeos habían liderado hasta ahora los experimentos más avanzados de comunicación cuántica. En uno de ellos, llevado a cabo en el 2012, se había superado una distancia de 143 kilómetros entre las islas de La Palma y Tenerife. Aquel experimento, dirigido por el austriaco Anton Zeilinger, líder mundial en esta área de investigación, se diseñó como paso previo para iniciar comunicaciones cuánticas con satélites desde el espacio. Sin embargo, Europa no ha apostado por este tipo de satélites pese a las propuestas presentadas por la comunidad científica. Finalmente, ha sido el chino Jian Wei Pan, que se formó en el Instituto de Óptica e Información Cuánticas de Viena (Austria) como discípulo de Zeilinger, quien ha liderado la misión del satélite Mozi.

miércoles, 14 de junio de 2017

Portavoz de cancillería china responde a "fin de tregua diplomática" con Taiwan

BEIJING, 14 de junio (Xinhua) -- Taiwan se encontrará a sí mismo en un callejón sin salida si niega el Consenso de 1992 que indica que la parte continental y la isla pertenecen a una sola China, destacó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China Lu Kang.

Lu hizo estas declaraciones durante una rueda de prensa diaria cuando le preguntaron si el establecimiento de los lazos diplomáticos entre China y Panamá el martes significa el fin de la "tregua diplomática" entre la parte continental y Taiwan.

El principio de una sola China no solo afecta al interés central de China y los sentimientos de los 1.300 millones de chinos, sino que también constituye el requisito previo y la fundación política del desarrollo de las relaciones entre China y los países extranjeros, señaló Lu.

Lu, que subrayó que China cuenta actualmente con más y más amigos, añadió que "no existe salida" para que Taiwan rechace aceptar el Consenso de 1992.

El portavoz de la cancillería reiteró que solo mediante el reconocimiento del consenso las relaciones entre ambos lados del Estrecho de Taiwan podrían desarrollarse pacíficamente y el pueblo de ambos lados del Estrecho lograr un desarrollo común.

viernes, 2 de junio de 2017

China cumplirá el acuerdo de París sobre cambio climático


El primer ministro chino, Li Keqiang, ha asegurado hoy en Berlín que su país asume plenamente su responsabilidad internacional en la lucha contra el calentamiento global de la tierra, respetará el Acuerdo de París contra el cambio climático y trabajará con la Unión Europea y con otros países para que ese acuerdo se aplique.

"Está en el interés de China trabajar paso a paso y con el resto de la comunidad mundial hacia el desarrollo sostenido y por la protección del medioambiente", aseguró Li en la rueda de prensa que siguió a su encuentro con la canciller Angela Merkel, que valoró muy positivamente el compromiso de Pekín con la lucha contra el cambio climático.

Es el segundo pronunciamiento a favor del Acuerdo de París que la canciller logra de los gigantes asiáticos en sólo 48 horas, tras el formulado a principios de semana por el primer ministro de India, Nerandra Modi, con quien se reunió, como en el caso de Li, para preparar la cumbre del G20 que se celebrará en julio en Hamburgo.

El pronunciamiento de Li y de Modi a favor del Acuerdo de Paris sobre climático de contrasta con el discurso seguido hasta ahora por el presidente estadounidense Donald Trump, para quien el calentamiento global de la tierra es poco menos que un invento que va contra los intereses económicos de EEUU, por lo que no descarta abandonar el Acuerdo y liberarse así de la obligación de reducir sus emisiones de efecto invernadero asumida por su antecesor, Barak Obama.Trump anunciará su decisión definitiva en las próximas horas, según informaciones procedentes de Washington.

La ministra alemana de Energía y Medioambiente, Bárbara Hendrick se ha adelantado a minimizar las consecuencias que tendría la salida de EEUU del Acuerdo de Paris y declarado que "el clima global sobrevivirá ocho años sin EEUU", en referencia a las dos mandatos que Trump podrá, como máximo, ocupar la Casa Blanca.

Li recordó que China tuvo un papel muy activo en el largo y complejo proceso negociador que culminó en 2015 con el acuerdo en Paris y que fue uno de los primeros signatarios en llevar el Acuerdo ante el parlamento para su ratificación, momento en el que presentó un plan con las medidas de reducción de emisiones que proyecta implementar.

"Nuestras palabras tienen peso y nuestras acciones deben tener éxito" resaltó Li y reiteró que "China es un gran país y asume su responsabilidad internacional" para el Acuerdo de Paris y con la Agenda 2030 de la ONU para el desarrollo sostenible.

El primer ministro, quien aseguró que su país no está solo, abogó por una economía que apueste por un crecimiento verde y consideró que la lucha contra el calentamiento global es en interés de la propia economía china. "Respetaremos nuestro compromiso con el Acuerdo de París y, paso a paso junto a otros países, también respetaremos las metas de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible", resumió.

La canciller mostró su satisfacción por el compromiso de China y subrayó la importancia de la cooperación entre la UE y la potencia asiática para avanzar en tecnologías limpias.

Fuente: El Mundo

China construye la planta flotante de energía solar más grande del mundo

El Gobierno chino espera convertirse en el líder mundial en la generación de energía renovable a través de paneles solares. 
La mayor la planta flotante de energía renovable, con una grilla gigante de paneles solares, ha sido puesta en operación en la prefectura de Huainan, provincia china de Anhui por la compañía de fabricación de inversores fotovoltáicos de Asia, Sungrow Power Supply Co.

Esta impresionante obra de ingeniería, que cuenta con una capacidad de 40 megavatios de salida, ha sido instalada sobre una antigua mina de carbón que con el tiempo se convirtió en un lago debido a las constantes lluvias y el hundimiento de la tierra.

Este proyecto se convierte en otro intento del Gobierno chino de convertirse en el líder mundial en la generación de energía renovable. Sus autoridades planean triplicar la capacidad de generación de energía eléctrica a través de paneles solares hasta alcanzar los 143 gigavatios en 2020, con una inversión de 368 mil millones de dólares en infraestructura para la generación de energía renovable.

Las plantas flotantes de generación eléctrica por la transformación de la energía solar cuentan con múltiples ventajas y han adquirido una gran popularidad a nivel mundial.

Estas construcciones no utilizan el espacio terrestre, tan apreciado en países como China, que mantiene una de las densidades poblaciones más altas del mundo. Este país cuenta con más de 100 ciudades con más de un millón de habitantes.

Los paneles conservan el agua potable debido a que protegen el líquido de la incidencia directa de los rayos del Sol y disminuyen así su evaporación.

El agua, por su parte, actúa como un refrigerante natural y disminuye la temperatura de los paneles, algo que aumenta la eficiencia y el tiempo de vida útil de estos equipos.

Fuente: Cubadebate


martes, 16 de mayo de 2017

"El león se despierta", China construye un nuevo orden mundial


En su nuevo artículo para Sky NEWS, la columnista Katie Stallard reflexiona sobre qué implicaciones podría tener el ascenso de China en el escenario internacional.

La autora apunta que "tras conducir a China de vuelta al mundo" en la década de los 80, Deng Xiaoping empezó a estimular una política exterior que se traduce aproximadamente como "oculte su luz, espere su momento".

Fue un periodo de reforma y apertura: China era débil, pobre y tenía mucho terreno por recuperar. Por lo tanto, según la autora, tenía sentido "mantener un perfil bajo en la escena internacional".

"Xi Jinping parece haber dejado de ocultar y esperar", destaca Stallard.

"Mantén una cabeza calmada y un perfil bajo. Nunca tomes la iniciativa,
pero apunta a hacer algo grande" (Deng Xiaoping)

Cuando el mandatario chino entró en el Gran Salón del Pueblo en Pekín para promover su nueva iniciativa de la Ruta de la Seda en el marco del Foro Internacional celebrado los días 14 y 15 de mayo, "no había nada apologético o referencial en su comportamiento".  

En cambio, Xi Jinping parece haber decidido que ha llegado el momento en el que China "se mantenga firme y se muestre a sí misma, aunque insistiendo en que su poder no representa ninguna amenaza y puede ser una fuerza para el bien en el mundo".

De esta manera, según la autora, el líder del gigante asiático debe convencer a sus vecinos regionales —incluso los involucrados en las disputas territoriales— de "que no tienen nada que temer y todo que ganar del ascenso de China".

Asimismo, Pekín se ve obligado a asegurar a Washington que no tiene planeado reemplazarlo en "la cima del árbol", sino que busca "una coexistencia pacífica". Por lo tanto, el presidente suele caracterizar el resurgimiento del país en términos tranquilizadores y no amenazantes.
Vea también: La nueva Ruta de la Seda puede cambiar el mapa económico del mundo

A juicio de Stallard, cuando Xi Jinping habla de la política exterior, le gusta mencionar "un nuevo tipo de relaciones internacionales" con "respeto mutuo" y "cooperación mutuamente beneficiosa".

"En otras palabras, China ya no quiere desempeñar el segundo papel en un orden internacional dirigido por EEUU y quiere un nuevo orden en el cual se la trate como un igual, y se compromete a tratar a los demás de la misma manera", apunta la autora.

Al dar su visión acerca del nuevo cinturón económico de la Ruta de la Seda, el líder chino eligió el ejemplo del almirante del siglo XV, Zheng He, a quien describió como "un pionero, y no conquistador, que sería recordado como un emisario amistoso".

Zheng He, el legendario explorador chino musulmán
 En este escenario, prosigue Stallard, "el almirante Xi está navegando con su tesoro para compartirlo a lo largo de la Ruta de la Seda en forma de nuevas inversiones en infraestructura".

Sin embargo, según la autora, ningún líder del G7, con la excepción de Italia, asistió a la Cumbre de Pekín.

La periodista recuerda que en 2014 Xi Jinping comparó a China con un "león dormido, que sacudirá al mundo cuando se despierte".

"Hoy el león se ha despertado, pero es pacífico, agradable y civilizado", dijo al público el presidente, citado por la autora.

Fuente: Sputnik

Cumbre de Ruta de la Seda: último paso hacia la quiebra del dominio de EEUU


Por Raúl Zibechi

El Foro Internacional "Cinturón y Ruta de la Seda" celebrado el 14 y 15 de mayo en Pekín, es un paso decisivo en el viraje global a favor de los países emergentes y en desarrollo. La Ruta terrestre y marítima conecta China y Asia con Europa, incluye 65 países con 4.400 millones de habitantes, el 63% de la población mundial, y casi el 30% del PIB global.

En Pekín se dieron cita 28 presidentes y primeros ministros, cien ministros y unos 1.200 delegados de todo el mundo. Entre las presencias destaca la de Vladimir Putin, lo que implica la consolidación de la alianza estratégica Rusia-China, mientras la ausencia más notoria fue la de Donald Trump.

Entre los europeos predomina la división. Asistieron mandatarios de primer nivel de España, Italia, Grecia, Suiza, Polonia, Hungría, República Checa y Serbia, mientras Alemania, Francia, Gran Bretaña y Japón enviaron delegaciones de menor nivel. La ausencia de India es la más notoria, molesta por el "corredor económico" que China construye en Pakistán, uniendo Xinjiang con el estratégico puerto de Gwadar en el mar Arábigo.

En América Latina destacó la presencia de Chile y Argentina, países que apuestan fuerte al comercio con China y a las inversiones del dragón en sus economías. Brasil envió una delegación simbólica y México estuvo también ausente.

Los seis corredores de la Ruta pasan por Rusia o por las repúblicas de Asia Central (Kazajstán, Kirguistán, Uzbekistán, Pakistán), además de Sri Lanka, Turquía y Mongolia. Las obras de la Ruta de la Seda consisten en ferrocarriles, carreteras, puertos, aeropuertos, oleoductos y redes de internet con los que China apuesta a lubricar el comercio mundial y potenciar la globalización, mientras Estados Unidos tiende a aislarse en un proteccionismo defensivo.

El año pasado los bancos estatales chinos anunciaron que disponen de 900.000 millones de dólares para financiar mil proyectos de la Ruta de la Seda, en la que participa también el Banco Asiático de Infraestructura e Inversiones (AIIB). Muchos de los proyectos incluyen empresas estatales chinas de petróleo y gas, pero también han confirmado su participación las occidentales General Electric y Siemens, entre otras.

En el largo plazo, la Ruta de la Seda "podría impulsar la internacionalización del yuan fomentando su uso tanto en transacciones comerciales como financieras", sostiene Tianjie He, de Oxford Economics. La internacionalización de la moneda china, clave en su ascenso al rango de potencia global, se verá facilitada porque las enormes obras que requiere la Ruta serán préstamos chinos en su propia moneda.

En opinión de Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China, "la Franja y la Ruta tiene la potencialidad para modificar el mapa económico mundial y proyectar un nuevo modelo de globalización. Incluso sus más aciagos detractores lo reconocen".

Uno de los hechos que más sorprende es la rapidez con que ha despegado la Ruta de la Seda. Cuando se lanzó la iniciativa, en 2013, apenas 17 trenes de carga unieron China con Europa. En 2016, fueron 1.702, cien veces más en cuatro años. "Frenética" es la palabra usada por el analista Pepe Escobar para explicar la construcción de 51 líneas de trenes que unen 28 ciudades de Europa y 27 de China. Considera que las inversiones en la Ruta "serán un impulso para las economías, desde Bangladesh hasta Egipto y desde Myanmar hasta Tajikistán".

En el mismo lapso de solo cuatro años, China abrió 356 líneas internacionales de transporte de mercancías y pasajeros a lo largo de las carreteras del Cinturón y la Ruta y opera 4.200 rutas aéreas semanales entre el dragón y sus socios de la Ruta.

Sin embargo, uno de los aspectos más importantes de la iniciativa es que "está ayudando a los países a unirse", como sostiene el oficialista Global Times. En su discurso de apertura del Foro, el presidente Xi Jinping explicó que el Cinturón y la Ruta es "el proyecto del siglo", que definió como "un camino de paz" que busca convertir "la actual gobernanza global en una versión más inclusiva y más justa".

Según Escobar, estamos ante un proyecto de "globalización inclusiva" que pasa por "des-americanizar la globalización", lo que supone un fuerte contraste con la política de Washington. 

Ningún país puede alcanzar el rango de potencia hegemónica en base a la fuerza militar. Por el contrario, para alcanzar la hegemonía sin dominación una nación debe encarnar visiones del mundo capaces de atraer el interés de millones de personas en los más remotos rincones.

Algo así sucedió con la Revolución de Octubre, un siglo atrás. El poder de los soviets entusiasmó y enamoró (literalmente) a millones de obreros y campesinos en todo el mundo, ya que era la primera vez en la historia que los de abajo ejercían el poder y lo hacían a favor de los desheredados.

Incluso el ascenso de Estados Unidos al rango de gran potencia, fue posible porque esa sociedad había realizado notables conquistas en el terreno científico y en el cultural, convirtiéndose en polo de atracción para muchísimas personas alrededor del mundo.

Por el contrario, la actual supremacía estadounidense, anclada en la potencia de sus armas, es un síntoma de decadencia, como lo fue el poder militar de los nazis. Nunca en la historia el dinero y las armas fueron suficientes para sostener una supremacía, que siempre se asentó en el resplandor de una nueva cultura política.

La milenaria China parece haber comprendido que debe mostrarle al mundo que su superioridad económica debe jugar a favor de la mayoría de las naciones. En paralelo, la colaboración estratégica entre Rusia y China es la "salvaguarda de la paz y la estabilidad regionales y mundiales", según afirmó Xi en su discurso.

En los hechos ambos países se posicionan de la misma manera en los más conflictivos escenarios, como en la guerra siria, y apuntan a profundizar la cooperación económica y energética a la vez que tienden a elevarla hacia otras áreas, como la innovación y las tecnologías. En los hechos, está naciendo un mundo centrado en Eurasia.

Fuente: Sputnik

domingo, 14 de mayo de 2017

Los salarios en China superan a los de Brasil, Argentina y México


Los salarios promedio del sector manufacturero de China se han disparado y ahora superan los de países como Brasil y México y están acercándose rápidamente a los de Grecia y Portugal, después de una década de crecimiento vertiginoso durante la cual los paquetes salariales chinos se han triplicado.

Generalmente en la fuerza laboral de China, los ingresos por hora superan a los de todos países grandes de Latinoamérica excepto Chile, y son cercanos al 70% del nivel de los países más débiles de la eurozona, según datos de Euromonitor International, un grupo de investigación.

Las cifras reflejan el progreso logrado por China en la mejora del estándar de vida de sus 1.400 millones de habitantes, y algunos analistas aseguran que el incremento de la productividad podría llevar los sueldos industriales incluso más allá de los que tradicionalmente se consideran países de medianos ingresos. Pero el rápido aumento de los salarios promedio de China también podría contribuir a la pérdida de empleos ante otros países dispuestos a ofrecer pagas inferiores.

Los datos también ponen de manifiesto los problemas que enfrentan los países de América Latina, donde los salarios se han estancado y, a veces, bajaron en términos reales, y en Grecia, donde el promedio de salario por hora se redujo a más de la mitad desde 2009, según Euromonitor.

La hora trabajada en el sector manufacturero de China se triplicó entre 2005 y 2016 a 3,60 $, según Euromonitor, mientras que durante el mismo período los salarios industriales bajaron de 2,90 $ la hora a 2,70 $ en Brasil, de 2,20 $ a 2,10 $ en México, y de 4,30 $ a 3,60 $ en Sudáfrica.

Los salarios en China también superaron los de Argentina, Colombia y Tailandia durante el mismo tiempo, pues el país se integró más a la economía mundial después de su ingreso en 2001 a la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Euromonitor compiló sus datos a partir de información proporcionada por la Organización Internacional del Trabajo, por organismos nacionales de estadística y por Eurostat, y posteriormente los convirtió a términos de dólar y los ajustó según la inflación. Pero los datos no toman en cuenta los diferentes costos de la vida.

El aumento de las remuneraciones en el sector manufacturero chino contrasta con la disminución de los sueldos en otros países, como Argentina y Brasil. Incluso en India, que ha experimentado un rápido crecimiento económico, los salarios industriales han permanecido sin cambios desde 2007 a sólo 0,70 $ por hora.

Los sueldos del sector manufacturero en Portugal disminuyeron de 6,30 $ por hora a 4,50 $ el año pasado, poniendo los niveles salariales por debajo de los registrados en algunas partes de Europa del este, y dejándolos sólo 25% superiores a los de China.

Los trabajadores de la industria manufacturera en China se encuentran entre los mejores pagados en un país donde la distribución salarial es cada vez más desigual. Pero los niveles de ingresos están aumentando en toda la economía en general, y la remuneración promedio china para todos los sectores aumentó de 1,50 $ en 2005 a 3,30 $ el año pasado. Ese nivel es superior al de los salarios medios de Brasil, México, Colombia, Tailandia y Filipinas.

Oru Mohiuddin, analista estrategia de Euromonitor, observó que los niveles de productividad de los trabajadores chinos han mejorado incluso más rápido que sus sueldos. "Los fabricantes aún se benefician en China", dijo.

Es probable que el tamaño del mercado interno de China ayude a los trabajadores del sector manufacturo del país, a pesar del aumento de los costos de mano de obra. "En una serie de sectores China representará el 20% del mercado en 2020, similar a América del Norte y Europa occidental", dijo Mohiuddin.

Agregó que puesto que esa proporción del mercado es muy superior al 4,8% de India y 3,3% de Brasil, "tiene sentido que los fabricantes tengan plantas en China".

Pero Charles Robertson, economista en jefe global de Renaissance Capital, señaló que el envejecimiento de la población china, y la esperada reducción del número de personas en edad laboral, podría generar mayores presiones salariales en los próximos años.

Fuente: El Cronista

[Video] Xi Jinping en la escena mundial


martes, 2 de mayo de 2017

Filipinas está abierta a ejercicios militares conjuntos con China, dice presidente Duterte

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, recibe un sombrero de Hu Jie, capitán del destructor de misiles Changchun, en la Ciudad de Davao, Filipinas, el 1 de mayo de 2017. Una flota naval china empezó una visita amistosa de tres días después de llegar el lunes a la ciudad de Dávao en la región suroriental de Filipinas. (Xinhua/Yu Wei)
MANILA. 1 may (Xinhua) -- El presidente filipino, Rodrigo Duterte, dijo el lunes que está abierto a la idea de llevar a cabo ejercicios militares conjuntos con China.

"Estoy de acuerdo (con la idea). (Los dos países) pueden conducir ejercicios conjuntos aquí en Mindanao, tal vez en el mar Sulu", declaró Duterte a la prensa tras su visita un buque de guerra chino atracado en el embarcadero de la ciudad de Dávao.

Añadió que quedó muy impresionado por el navío chino: "Es impresionante. Está todo alfombrado. Es realmente hermoso. El interior es como un hotel de lujo (...) ¡Y está limpio!"

Según el presidente, la visita al buque de guerra chino se enmarca dentro de la cimentación de la confianza y la buena voluntad entre Manila y Beijing.

El barco es parte de la flota naval china que efectúa una visita de tres días después de llegar este domingo a Dávao, en el sureste de Filipinas.



¿Adiós al Consenso de 1992?

Xulio Ríos es director del Observatorio de la Política China

Las relaciones entre Beijing y Taipéi atraviesan una severa crisis desde que el 20 de Mayo del año pasado el Minjindang o PDP (Partido Democrático Progresista) tomó el relevo al Kuomintang en la presidencia de la isla. Las exigencias continentales de supeditar la continuidad del diálogo y los contactos a la aceptación previa del “Consenso de 1992” (una China, dos interpretaciones) y la negativa del PDP a suscribirlo han conducido inevitablemente al bloqueo. Como es sabido, este consenso reconoce que tanto China continental como Taiwán pertenecen a la misma China, que para unos es la República Popular China y para otros, la República de China. El diálogo está congelado y la presión diplomática se ha saldado con la pérdida de dos aliados.

Tras un año con las espadas en alto, ¿habrá llegado el momento de tomar la iniciativa para desenredar la situación? El ex-presidente del PDP Hsu Hsin-liang declaró recientemente que el gobierno taiwanés presentará en el segundo semestre una nueva política sobre los lazos bilaterales. Hsu no cree que el abismo al que ambas partes se enfrentan no pueda ser salvado y que sus posiciones no están tan alejadas. En todo caso, el lenguaje si les separa: si el KMT, que hoy monopoliza el diálogo con el PCCh, se encuentra cómodo con el Consenso de 1992 o el principio de Una sola China, este no es el caso del PDP.

Por su parte, en China también se estudian alternativas y cambios en el pensamiento estratégico para gestionar las relaciones con Taiwán. El XIX Congreso del PCCh, previsto para otoño, podría ser el marco ideal para la puesta en escena de una nueva formulación. Varios think tanks continentales relacionados con el problema de Taiwán fueron objeto de cambios. Así, Yang Mingjie fue nombrado director del Instituto de Estudios de Taiwán en la Academia China de Ciencias Sociales, y Dai Bingguo, presidente de la Sociedad Nacional de Estudios de Taiwán. Los nuevos nombramientos se relacionan con el empeño de Beijing de impulsar sus esfuerzos hacia Washington para tratar sus relaciones con Taiwán. El responsable de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado, Zhang Zhijun, advirtió de complicaciones serias en el futuro inmediato. Por el contrario, el presidente de la Federación China de Compatriotas de Taiwán y miembro de la Asamblea Popular Nacional, Wang Yifu, no pierde el optimismo con respecto al futuro.

Desconfianzas mutuas 

La esperanza de una mejora en los tensos lazos contrasta con el hecho evidente de que Beijing no se fía de la presidenta Tsai Ing-wen. Pese al reiterado compromiso de esta con el statu quo, no pocas de las iniciativas gubernamentales son interpretadas como un intento de alejamiento de China continental. Beijing considera el statu quo un mero punto de partida hacia el anhelado objetivo de la reunificación nacional y no como un mal menor.

El PCCh puede optar por persistir en una política de hostilidad y desgaste del PDP, confiando en que el descontento cívico le vuelva a situar en la oposición. Esta política tiene inconvenientes importantes. Primero, la situación del KMT, su principal aliado en el organigrama político taiwanés, no parece mejorable a corto plazo. Por otra parte, no pocos en el continente piensan que el KMT se ha convertido en un impedimento para la unificación y que la situación actual es consecuencia de su pertinaz ambigüedad. Segundo, la aplicación de mayor presión, tanto interna como exterior, puede tener un efecto contrario al esperado en el electorado taiwanés brindando al PDP la coraza política para resistir.

La apuesta de EEUU y Japón por reforzar los vínculos con Taiwán supone un problema añadido para China. Beijing quizá pueda arrancar concesiones de Donald Trump o, por el contrario, este seguir utilizando Taiwán para afectar los intereses chinos. Esta misma semana, la presidenta Tsai sugirió la posibilidad de un nuevo contacto telefónico similar al llevado a cabo en diciembre pasado. De producirse representaría una pérdida de cara para Xi Jinping a medio año del XIX Congreso del PCCh tras haber intentado dejar las cosas claras en la cumbre de Florida en lo que atañe a las “líneas rojas”. Taiwán es una de ellas. No cabe descartar que en los próximos meses se anuncie una importante venta de armas de Washington a Taipéi.

En Taiwán, hasta ahora no han fructificado los intentos de arbitrar una nueva política del Estrecho. El KMT se aferra al Consenso de 1992 e incluso su actual líder apuesta por la fórmula “Una China, una interpretación”, que place a Beijing pero tensa el disenso en su partido y en la sociedad taiwanesa. Taipéi no está pensando en declarar la independencia formal pero tampoco puede el PDP sacrificar sin más una parte sustancial de su ideario ya que podría derivar en consecuencias internas. En los últimos años, sus propias exploraciones y propuestas no ofrecen un balance halagüeño.

Persistir, ablandar, endurecer 

Por su parte, la orientación continental se dirime en tres hipótesis principales: persistir en el rumbo actual, ablandar la posición pasando página del Consenso de 1992 o endurecerla, aumentando la presión de todo tipo para conjurar las políticas del PDP. El responsable chino de asuntos de Taiwán, Zhang Zhijun, dejó bien claro en las últimas semanas que “el final del camino de la independencia taiwanesa es la unificación”.

El horizonte de 2045, cuando se cumplirá el primer centenario de la recuperación de la isla tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, no está tan lejano. Es claro que China quiere evitar llegar a esa fecha sin encaminar una solución definitiva al problema. Taiwán es un asunto mayor en la política china pero la realidad social en la isla da cuenta de una distanciada evolución que podría acentuarse durante el mandato del PDP. Esta circunstancia invitaría al PCCh a redoblar los mensajes duros para evitar alimentar falsas expectativas entre la población.

En una reciente entrevista concedida a la agencia Reuters, Tsai, tras señalar que la participación en la próxima asamblea anual de la Organización Mundial de la Salud será un indicador de las posibilidades de normalización, dijo que su Gobierno está dispuesto a entablar un diálogo directo con el presidente Xi Jinping, pero añadió que Beijing debe adoptar una nueva forma de pensar con relación a Taiwán y ser más flexible. La mandataria manifestó su esperanza de que ambos lados del Estrecho puedan escapar del patrón existente pero es de temer más bien lo contrario. 

sábado, 29 de abril de 2017

China: No permitiremos que EEUU ataque a Corea del Norte


China dice que no permitirá que Estados Unidos ataque a Corea del Norte, y pide una solución moderada y pacífica a la crisis norcoreana.

El canciller chino, Wang Yi, aseguró el viernes que en función de las líneas rojas trazadas respecto a la península coreana, Pekín no permitirá que Washington emprenda una guerra contra Corea del Norte.

Estas declaraciones tan fuertes de Wang, de las que se hicieron eco los medios de comunicación tanto chinos como estadounidenses, se produjeron al margen de la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) en la que participó el diplomático.

Si la cuestión de la Península (coreana) no se pone bajo control efectivo dará lugar a eventos inesperados y es muy probable que la situación dé un giro drástico de mal a peor y se salga de control”, advirtió el ministro chino de Exteriores, Wang Yi.

Según informa la agencia china de noticias Xinhua, el jefe de la Diplomacia del gigante asiático pidió a la comunidad internacional que se comprometa con la desnuclearización de la península coreana y aplique plenamente las resoluciones del CSNU sobre Pyongyang.

El ministro chino de Relaciones Exteriores dijo, en este sentido, que la desnuclearización es una condición previa básica para la paz y la estabilidad a largo plazo en la península y "lo que debemos lograr para salvaguardar el régimen internacional de no proliferación nuclear".

Asimismo, transmitió la preocupación de su Gobierno en cuanto a la escalda de tensiones en la península coreana, que ha causado preocupaciones a nivel internacional, y advirtió de una eventual confrontación en la zona.

"Si la cuestión de la península no se pone bajo control efectivo dará lugar a eventos inesperados y es muy probable que la situación dé un giro drástico de mal a peor y se salga de control", alertó, para después destacar la importancia de la vía del diálogo y la negociación.

"El uso de la fuerza no resuelve las diferencias y solo conducirá a desastres más grandes", señaló Wang, agregando que "como única salida, el diálogo y la negociación también representan la opción sensata para todas las partes".

Por último, Wang resaltó el papel de China a la hora de apaciguar la situación norcoreana y manifestó la disposición de Pekín a seguir trabajando con todas las partes para llegar a una solución pacífica a la crisis.

Las declaraciones de Wang tuvieron lugar después de que Estados Unidos comenzara el miércoles el despliegue en Corea del Sur de su polémico sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (THAAD, por sus siglas en inglés), que, entre otras cosas, ha agravado la tensión en la península coreana.

El lunes, el presidente chino, Xi Jinping, pidió contención a su homólogo estadounidense, Donald Trump, ante las tensiones con Pyongyang, que se han disparado desde que la Casa Blanca ordenara enviar el portaaviones nuclear USS Carl Vinson y su flota de ataque, además del submarino nuclear USS Michigan, a aguas coreanas.

Pese a las constantes peticiones, los aliados ideológicos —Pekín y Pyongyang— no atraviesan su mejor momento. Últimamente, Corea del Norte ha acusado a China de ceder a las presiones de Estados Unidos, lo que podría conllevar “secuelas catastróficas”.

Fuente: Hispan TV

martes, 18 de abril de 2017

Agradecimientos a un lector del blog por la carta que nos ha enviado

Suzhou, ciudad que nuestro lector ha visitado recientemente
Solo escribo para felicitarles por su trabajo. Me pareja da clase de español en un colegio en Yiwu y estuve visitándola hace dos meses. Estuvimos en Yiwu, Suzhou, Hangzhou y Shanghai, y he vuelto tan enamorado de mi pareja como de China. Tanto que estoy buscando trabajo de profesor allí. Soy filólogo, como ella.

Manosfueradechina es el mejor blog que he encontrado sobre la verdadera realidad china, y se ha convertido en mi blog de cabecera. Muchas gracias por su trabajo.

El gran salto adelante de China: Las ranas occidentales croan su desaliento

Por James Petras 

Traducido por Paco Muñoz de Bustillo

Notas de Manos fuera de China previas a la lectura del artículo: 

1) Contrariamente a lo que dice el autor del artículo, China tiene desde hace pocos años una base militar en el extranjero, concretamente en Yibuti, que no tiene ninguna motivación agresiva sino asegurar la seguridad de los intereses chinos en la región. La causa principal a la hora de decidir la instalación de esta base fue la catastrófica experiencia de la "primavera árabe" en Libia, de donde tuvieron que ser rescatados 20.000 ciudadanos chinos. 

2) El THAAD no es un sistema de misiles nucleares, sino un sistema para derribar misiles balísticos nucleares de corto, medio y alcance intermedio.  

Introducción

Desde sus lúgubres pantanos, los académicos y editorialistas de revistas financieras estadounidenses, los “expertos en Asia” de los medios de comunicación de masas y los políticos conservadores y progresistas occidentales croan al unísono el inminente colapso medioambiental chino. Sucesivamente, han proclamado que 1) la economía china está en declive; 2) su deuda es arrolladora y está a punto de estallar su burbuja inmobiliaria; 3) el país está plagado de corrupción y envenenado por la contaminación; y 4) los trabajadores chinos están organizando huelgas paralizadoras y protestas en medio de una creciente represión, como resultado de la explotación y la pronunciada desigualdad de clases. Las ranas financieras croan que China representa una amenaza militar inminente para la seguridad de Estados Unidos y de sus socios asiáticos. Otras ranas saltan de indignación: ¡Los chinos amenazan ahora a todo el universo!

Los “agoreros chinos” que ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio han distorsionado sistemáticamente la realidad y fabricado cuentos extravagantes que en realidad reflejan sus propias sociedades.

A medida que sus falsas afirmaciones son refutadas, las ranas modifican sus cantos: cuando las predicciones de un colapso inminente no se materializaron, retrasaron los pronósticos de su bola de cristal un año o incluso una década. Cuando sus avisos de tendencias sociales, económicas y estructurales negativas resultaron falsos y las cifras seguían siendo positivas, sus ágiles dedos recalibraron la amplitud y profundidad de la crisis, citando “revelaciones” anecdóticas sacadas de una conversación con algún taxista o escuchadas en cualquier aldea.

Como los fracasos anunciados durante mucho tiempo no terminan de materializarse, los expertos “remodelan la información” y se cuestionan la fiabilidad de las estadísticas oficiales chinas.

Y lo peor de todo es que los académicos y los “expertos” occidentales sobre Asia intentan un “intercambio de roles”: Mientras las bases y los navíos de guerra estadounidenses rodean progresivamente a China, los chinos se convierten en agresores y los belicosos imperialistas de EE.UU. se presentan a sí mismos como víctimas gimoteantes.

Este artículo pretende desmontar estas fábulas y esbozar un relato alternativo y más objetivo de la actual realidad política y socioeconómica de China.

China: ficción y realidad

Una y otra vez leemos acerca de la economía de salarios bajos de China y la brutal explotación de su mano de obra esclavizada por parte de oligarcas multimillonarios y autoridades políticas corruptas. En realidad, el salario medio del sector manufacturero chino se ha triplicado en los últimos diez años. Los trabajadores chinos perciben salarios muy superiores a los de los países latinoamericanos con una eventual excepción. Los salarios de los operarios de las fábricas chinas se aproximan actualmente a los de los países de movilidad descendente de la Unión Europea (UE). En ese mismo periodo, los regímenes neoliberales, presionados por la UE y EE.UU., han cortado a la mitad los salarios en Grecia y reducido significativamente los ingresos de los trabajadores en Brasil, México y Portugal. Los salarios de los trabajadores en China superan actualmente a los de Argentina, Colombia y Tailandia. Aunque no son altos para los niveles de la UE o EE.UU., en 2015 los salarios chinos se movían en torno a los 3,60 euros la hora, lo que ha mejorado el nivel de vida de cientos de millones de trabajadores. Durante el periodo en que China triplicó el salario de sus trabajadores, los de sus homólogos indios se estancaron a 0,70 € la hora y los de los sudafricanos bajaron de 4,30 € a 3,60€/hora.

Este espectacular aumento salarial se atribuye en gran medida al aumento de la productividad, fruto de mejoras constantes en la sanidad, educación y formación técnica de los trabajadores, así como a la presión sostenida y organizada de los obreros y de la lucha de clases. La exitosa campaña del presidente Xi Jinping destinada a apartar de su puesto y arrestar a decenas de miles de funcionarios y jefes de fábrica corruptos y explotadores ha promovido el poder de la fuerza laboral. Los obreros chinos están cerrando la brecha con el salario mínimo estadounidense. Al índice de crecimiento actual, la brecha, que se ha estrechado de una décima a una mitad del salario mínimo de EE.UU. en diez años, desaparecerá en un futuro próximo.

China ha dejado de ser exclusivamente una economía de salarios bajos, no especializada, de trabajo intensivo, plantas de ensamblaje y orientada a la exportación. Hoy día, 20.000 escuelas técnicas gradúan a millones de trabajadores cualificados. Factorías de alta tecnología están incorporando la robótica a gran escala para reemplazar a los trabajadores no cualificados. El sector servicios está en pleno crecimiento para absorber la demanda del mercado interno. Al tener que hacer frente a un aumento de la hostilidad política y militar estadounidense, China ha diversificado su mercado de exportación, volviéndose hacia Rusia, la UE, Asia, América Latina y África.

A pesar de estos impresionantes progresos objetivos, el coro de “ranas deshonestas”[1] sigue lanzando profusas predicciones año tras año sobre el deterioro y declive de la economía china. Sus análisis no se ven alterados por el 6,7 % de crecimiento obtenido en PIB en 2016 sino que ¡se aventuran a pronosticar para 2017 un “descenso” del crecimiento hasta el 6,6 % como prueba del inminente colapso! Decididos a no verse disuadidos por la realidad, ¡el coro de ranas de Wall Street celebra animadamente el anuncio del incremento del PIB estadounidense del 1% al 1,5%!

China ha reconocido sus graves problemas medioambientales y está a la cabeza de los países a la hora de dedicar recursos (miles de millones de dólares, el 2 % de su PIB) para reducir los gases de efecto invernadero. Sus esfuerzos exceden con creces los de EE.UU. y la UE.

China, como el resto de Asia y Estados Unidos, necesita aumentar enormemente las inversiones destinadas para reconstruir sus infraestructuras decadentes o inexistentes. El gobierno chino es la única de las naciones que ajusta o incluso excede sus crecientes necesidades de transporte, para lo cual destina 800.000 millones de dólares anuales a la construcción de autopistas, líneas de ferrocarril, puertos, aeropuertos, metros y puentes.

Mientras Estados Unidos ha rechazado tratados comerciales y de inversiones multinacionales con once países del Pacífico, China ha promovido y financiado tratados similares con más de 50 estados de Asia y el Pacífico (salvo Japón y EE.UU.), así como otros estados africanos y europeos.

El gobierno chino, bajo la dirección de su presidente Xi Jinping, ha lanzado una eficaz campaña a gran escala contra la corrupción que ha llevado a la detención o destitución de más de 200.000 empresarios y funcionarios, incluyendo algunos multimillonarios y altos cargos del politburó del comité central del PCCh. Como resultado de esta campaña de ámbito nacional, la compra de artículos de lujo ha decaído considerablemente. La práctica de la utilización de fondos públicos para cenas exquisitas de doce platos y el ritual de entrega y aceptación de regalos está en decadencia.

Mientras esto ocurre, a pesar de que Trump proponía “drenar la ciénaga” en su campaña política y del exitoso resultado en el referéndum del Brexit, ni en Estados Unidos ni en Reino Unido se ha puesto en marcha nada que se parezca remotamente a la campaña anticorrupción china, a pesar de los informes diarios sobre estafas y fraudes que implican a los cien principales bancos del mundo anglo-estadounidense. La campaña anticorrupción china ha podido servir para reducir desigualdades y se ha ganado indudablemente el respaldo de los campesinos y trabajadores chinos.

Los periodistas y académicos que suelen repetir como loros los argumentos de los generales estadounidenses y de la OTAN advierten de que el programa militar chino es una amenaza directa a la seguridad de EE.UU., Asia y el resto del mundo. La amnesia histórica emponzoña a estas ranas cantarinas. Olvidan que, tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos invadió y destruyó Corea e Indochina (Vietnam, Laos y Camboya), matando a más de 9 millones de habitantes, tanto civiles como defensores. Estados Unidos invadió, colonizó y neocolonizó Filipinas en los inicios del siglo XX, matando a un millón de habitantes. En la actualidad, continúa expandiendo su red de bases militares para rodear China. Recientemente trasladó potentes misiles nucleares THAAD, capaces de atacar ciudades chinas e incluso rusas, a la frontera con Corea del Norte. Estados Unidos es el mayor exportador de armas del mundo, y su producción de armas supera la producción y venta conjunta de los cinco siguientes mayores mercaderes de muerte.

Por el contrario, China no ha atacado, invadido u ocupado unilateralmente ningún país en cientos de años. No ha colocado misiles nucleares en la costa o las fronteras de EE.UU.; de hecho no cuenta con una sola base militar en el extranjero. Sus propias bases militares, en el mar meridional de China, tienen la función de proteger sus principales rutas marítimas de los piratas y de la armada estadounidense, cuyas provocaciones aumentan progresivamente. El presupuesto militar chino, que tiene previsto un incremento del 7% en 2017, sigue siendo inferior a una cuarta parte del estadounidense.

Por su parte, Estados Unidos promueve alianzas militares agresivas, apunta sus radares y misiles guiados por satélite hacia China, Irán y Rusia y amenaza con arrasar Corea del Norte. El programa militar chino siempre ha sido, y continúa siendo, defensivo. Su aumento se basa en la necesidad de responder a las provocaciones de EE.UU. El avance imperial chino está basado en su estrategia de mercado global mientras que Washington continúa implementando una estrategia imperial militarista, diseñada para imponer la dominación global por la fuerza.

Conclusión

Las ranas de la intelligentsia llevan tiempo croando con fuerza. Se pavonean y posan como si fueran los mejores atrapamoscas del mundo, pero no producen nada creíble en términos de análisis objetivos.

China tiene numerosos problemas sociales, económicos y estructurales, pero se enfrenta a ellos sistemáticamente. Los chinos están comprometidos con la mejora de su sociedad, su economía y su sistema político en sus propios términos. Intentan resolver problemas tremendamente complicados al tiempo que se niegan a sacrificar la soberanía nacional y el bienestar de su pueblo.

La política oficial estadounidense para enfrentarse a China como competidor capitalista mundial se basa en rodearla con bases militares y amenazar con perturbar su economía. Como parte de esta estrategia, los medios de comunicación y los supuestos “expertos” occidentales magnifican los problemas de China y minimizan los suyos propios.

A diferencia de China, Estados Unidos se complace con obtener un crecimiento anual inferior al 2 %. Los salarios llevan decenios estancados; el salario real y el nivel de vida se reducen. Los costes de la educación y la sanidad se disparan al tiempo que la calidad de esos servicios vitales cae espectacularmente. Aumentan los costes, el desempleo y el índice de suicidios y de mortalidad de la clase trabajadora. Es absolutamente crucial que Occidente reconozca los impresionantes avances de China si desea aprender, copiar y fomentar un modelo similar de crecimiento y equidad. Es esencial que China y Estados Unidos cooperen para promover la paz y la justicia en Asia.

Desgraciadamente, el anterior presidente, Obama, y el actual presidente, Donald Trump, han escogido la vía de la confrontación y la agresión militar. Los dos mandatos de Obama muestran un historial de guerras fallidas, crisis financieras, aumento de la población penal y descenso del nivel de vida nacional. Pero todo el ruido que crean esas ranas, croando al unísono, no cambiará el mundo real.

Notas

[1] El autor utiliza la expresión “crooked croakers” (croadores deshonestos) para hacer un juego fonético imposible de recrear en castellano.

sábado, 15 de abril de 2017

Sobre Vietnam, Kampuchea y el conflicto sino-vietnamita de 1979

Sabemos que esta entrada no va a dejar a nadie indiferente. Algunos creerán que defendemos los indefendible. Hemos seleccionado un extracto del libro de José María Rodríguez "El dogmatismo, la otra cara del oportunismo" (título engañoso, porque en el mismo se habla de muchos temas, principalmente de la República Popular China) en el que Rodríguez habla de las relaciones entreChina y Vietnam durante la Segunda Guerra de Indochina (1955-1975) y en particular del enfrentamiento militar entre China y Vietnam de febrero de 1979, que gran parte del movimiento comunista ha calificado siempre de invasión criminal (algunos incluso lo han calificado de "felonía"). Y tal vez no les falte razón,  no pretendemos tomar partido ciegamente a favor de China en este asunto, pero el problema es que desde aquella época hasta el día de hoy, la práctica totalidad del movimiento comunista solamente ha oído la versión del bando que podríamos denominar como "pro-soviético" (en el cual se encontraban la URSS, Vietnam en aquellos años y Cuba). Es hora de que se ofrezca al público una versión de lo ocurrido desde la perspectiva de la República Popular China. Para ello hemos seleccionado este extracto de la obra de Rodríguez, en los cuales él desmonta las afirmaciones que se hacían en un libro escrito en 1979 por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Vietnam titulado "La verdad sobre la relación entre Viet Nam y China" y publicado en Cuba por la Editorial de Ciencias Sociales. Esperamos que leyendo este extracto sin anteojeras doctrinales, el lector habitualmente acostumbrado a a las tesis defendidas por los soviéticos comprobará que los conceptos de agresión y defensa o victoria y derrota pueden conllevar una elevada carga de subjetividad, y que la historia no es un relato de "buenos" y "malos" donde los acontecimientos ocurren por capricho.

Soldados vietnamitas capturados

Tanque chino destruido por tropas vietnamitas

El libro vietnamita editado por Cuba "La verdad sobre la relación entre Vietnam y China" dice:

"La victoria de Dien Bien Phu y los acuerdos de Ginebra de 1954 marcaron un paso triunfante de las fuerzas revolucionarias en Indochina, al mismo tiempo, constituyeron una importante contribución al desplome total del sistema colonial del imperialismo francés y anunció el proceso del derrumbe irreversible del colonialismo y del imperialismo mundial. Sin embargo, la solución de Ginebra impidió a los pueblos de Viet Nam, Lao y Kampuchea alcanzar su victoria total en la guerra de resistencia anti-francesa, posibilidad real que existía como lo mostró, en aquel momento, la correlación de fuerzas en el campo de batalla. Eso lo conocen los dirigentes chinos mejor que nadie. Ésta es la primera traición de los dirigentes chinos a la lucha revolucionaria del pueblo vietnamita, así como de los pueblos de Lao y Kampuchea."[1]

Aceptar que los acuerdos de Ginebra fueron un triunfo de las "fuerzas revolucionarias" y "una importante contribución al desplome total" del imperialismo está en contradicción con la afirmación de que China impidiera alcanzar la victoria total, más bien significa que fue un paso importante en dicha dirección. Y si la correlación de fuerzas era favorable para no aceptar ningún compromiso sino la victoria total, y culpan a los chinos de no haberla hecho posible, ¿por qué no la impusieron los vietnamitas en el campo de batalla? Eso sólo puede ser interpretado como que pretendían cargar en las espaldas de los chinos la aportación esencial de la guerra.

"Al igual que después de los acuerdos de Ginebra de 1954 sobre Indochina los dirigentes chinos, después de la firma del acuerdo de París sobre Viet Nam en enero de 1973, querían mantener el statu quo en Viet Nam del Sur. Por eso, la victoria del pueblo vietnamita en 1975 que derrotó totalmente el régimen títere de Estados Unidos, liberó el sur y reunificó el país, significó una gran derrota no sólo para los imperialistas yanquis, sino también para los gobernantes chinos en la realización de su estrategia global y en sus designios expansionistas y hegemónicos."[2]

Si los chinos hubiesen querido mantener el statu quo no habrían reprochado (erróneamente) a los vietnamitas negociar con los estadounidenses en París, ni hubieran aconsejado a los vietnamitas enviar combatientes voluntarios al Sur.

"Los gobernantes de Pekín proclaman su pretendida "soberanía" sobre los archipiélagos Hoang Sa (Paracels) y Truong Sa (Spratly). A principios de 1974, con la aprobación de Estados Unidos, China ocupó el archipiélago vietnamita de Hoang Sa para controlar progresivamente el mar Oriental, subyugar a Viet Nam, así como a todo el Sudeste de Asia y, a la vez, explotar las abundantes riquezas de la región de este mar."[3]

En el capítulo XI. "Las disputas de Viet Nam, Japón y otros países asiáticos con China", a partir de la pág. 94 del presente libro (ver enlace aquí) expongo datos que demuestran que Viet Nam reconoció en 1958 y 1974 la soberanía de China sobre las islas que actualmente siguen en disputa. Pero he de añadir ahora una pregunta: ¿por qué los vietnamitas cambian el nombre del mar y le llaman "Mar Oriental" cuando a nivel internacional todo el mundo lo conoce por "South China Sea", es decir, "Mar Meridional de China"?

En cuanto a la supuesta "aprobación" de EE.UU. respecto a la actitud china respecto a dichas islas, el caso es que ahora, los frentes de guerra flotantes que son los submarinos nucleares del ex "archienemigo" estadounidense, "visitan", patrullando periódicamente, las costas de Viet Nam con los generales vietnamitas como invitados. De todas formas, en el capítulo referido expongo los datos de los reconocimientos históricos no solo de EE.UU., sino del propio Viet Nam, Alemania, Japón, Francia, etc., sobre las islas en litigio.

Por último, el hecho de que EE.UU. esté rodeando a China, y la predisposición de algunos países de dejarse tutelar por el imperialismo, explica la decisión de China, hoy más que nunca, de hacer respetar su soberanía para no encontrarse cualquier día con la bandera y una guarnición militar estadounidense en una nueva base de EE.UU., a las puertas de China.

"La política de los dirigentes chinos de apoderarse de Viet Nam, forma parte de su política general respecto a los países del sudeste asiático y otros países vecinos. Pretendieron ocupar el territorio de la India y de hecho ocuparon una parte durante la guerra de 1962, porque no querían una India fuerte, capaz de disputarle la dirección en Asia y en África. Mantienen sus intenciones de ocupar la República Popular de Mongolia reconocida por ellos como un Estado independiente. Quieren ocupar una parte del territorio soviético [...] Tal como afirman muchos políticos y la prensa euro-occidental, China está dispuesta a "luchar contra la Unión Soviética hasta el último habitante de Europa occidental", al igual que estaba dispuesta a "luchar contra los Estados Unidos hasta el último vietnamita."[4]

Los hechos, que son lo que vale, han demostrado que la República Popular China no ha ocupado jamás ningún territorio extranjero. Los hechos han demostrado, en cambio, que la República Socialista de Viet Nam sí que ocupó territorio extranjero, Kampuchea Democrática (Camboya) y colocó allí un gobierno títere apoyado por decenas de miles de soldados de ocupación vietnamitas durante 11 largos años, que encontró la oposición del pueblo camboyano y fracasó en su intento de convertir a Viet Nam en una potencia hegemónica regional.

En 1989, coincidiendo con las movilizaciones de alemanes de la RDA para pasar el muro de Berlín, que en noviembre precipitó su caída y provocaría el colapso del Este Europeo y de la URSS, Viet Nam se vio obligado a retirar las tropas de Kampuchea.

En cuanto a la referencia de la afirmación del general estadounidense M. Taylor y de la propaganda occidental de que China estaba dispuesta a luchar mientras los muertos los pongan otros, es significativo que se dé crédito a tal infamia imperialista, obviando los hechos del sacrificio de centenares de miles de chinos para defender especialmente a Corea y al propio Viet Nam, mientras el pueblo chino estaba aún en la miseria, lo cual aumenta el valor del sacrificio de China en aquellos momentos y sirvió de reflexión al PCCh para cambiar su política internacional después de la "revolución cultural".

"En respuesta al llamamiento inmortal del presidente Ho Chi Minh: "NADA ES MÁS PRECIOSO QUE LA INDEPENDENCIA Y LA LIBERTAD", el pueblo vietnamita se alzó unánimemente contra la agresión norteamericana, levantó en alto la bandera de la independencia nacional y del socialismo."[5]

Efectivamente, son hermosas palabras las de Ho Chi Minh, pero si se quiere "INDEPENDENCIA Y LA LIBERTAD" debe ser tanto para lo bueno como para lo malo, y no pretender trasladar la responsabilidad a otro pueblo y otro partido (y por tanto, depender de otros) de lo que no puede realizar el propio.

"Después de haber acordado con el imperialismo la solución de Ginebra de 1954, asegurando así una zona colchón de seguridad al sur de China, los dirigentes chinos se dedicaron tranquilamente a impulsar el cumplimiento de su primer plan quinquenal (1953-1957)."[6]

"Impulsar el cumplimiento de su primer plan quinquenal", independientemente de que lo hicieran "tranquilamente" o no, debería haber sido la tarea central del PCCh y no sólo durante aquellos primeros años de la Nueva China, sino durante los siguientes 90 años, para sacar a China del atraso. De no haber perdido 12 años entre el "Gran Salto Adelante" y la "revolución cultural" de los primeros 28 años, el estado socialista chino no habría tenido que soportar las provocaciones que ha debido afrontar. Las propias palabras de los vietnamitas vuelven a demostrar que ellos necesitaban ser considerados la prioridad de China, y los chinos debían estar "inquietos" por la suerte de todos los pueblos del mundo y poner ello por delante de su construcción socialista.

"En mayo de 1960, en conversaciones con Viet Nam, hablaron sobre Viet Nam del Sur en los siguientes términos:

'No deben discutir qué tipo de lucha es la principal, si la política o la militar [...] Sea lucha política o militar, ella no puede suponer una toma inmediata del poder, sino que sigue siendo una lucha larga [...] Aunque Diem sea derrocado, la reunificación no podrá ser inmediata, pues el imperialismo norteamericano no lo permitirá de ninguna manera...

...El Norte puede respaldar al Sur políticamente, ayudar en la elaboración de sus políticas pero en lo fundamental debemos inculcarles a los hermanos sureños el espíritu de apoyarse en sus propios esfuerzos.

...Cuando lo tenga todo asegurado, el Norte podrá ayudar al Sur en lo militar, es decir, cuando estén seguros de que no vaya a haber ningún problema, podrán suministrar al Sur cierta cantidad de armas siempre que nadie lo sepa. Pero, en general, debe abstenerse de toda ayuda.'

...[los chinos] Se negaron a ayudar al pueblo vietnamita en la construcción del Ejército regular y sólo aceptaron suministrar a Viet Nam ciertas armas ligeras y materiales logísticos; pues después de la imposibilidad de impedir las "insurrecciones simultáneas" del pueblo sudvietnamita, opinaban que la forma operativa apropiada en el Sur era la guerrilla con combates de pequeña envergadura, a nivel de sección y compañía."[7]

Que no iba a haber una "toma inmediata del poder" lo demostraron los hechos, tuvieron que pasar 15 años y un enorme derramamiento de sangre contra el imperialismo estadounidense para hacerlo posible. La idea de los chinos de "apoyarse en sus propios esfuerzos" como recomendación a los combatientes del sur de Viet Nam es la mejor recomendación posible en una situación de separación forzosa. De hecho, es la lección principal que sacó Mao Zedong del abandono de la lucha campesina que la Internacional Comunista y Stalin formalizaron en 1931, al forzar la elección del Comité Central --ver estatutos de la Internacional Comunista en pág. 6-- del PCCh formado por seguidores "bolcheviques"que querían aplicar la "prioridad de las ciudades" y que estuvo a punto de arruinar la revolución china.

Los vietnamitas aluden reiteradamente que China quería mantener Viet Nam dividido entre el Norte y el Sur, sin embargo Mao indicó que Viet Nam del Norte podía enviar Voluntarios a Viet Nam del Sur. Según el acta de la reunión celebrada entre las 18:30 y las 19:45 del 24 de junio de 1964, Van Tien Dung, jefe de Estado Mayor de Viet Nam y encargado de las operaciones militares en el Sur, encabezó una delegación a Beijing. Mao Zedong les indicó que si EE.UU. extendía la guerra al Norte de Viet Nam, las tropas chinas cruzarían la frontera para luchar como voluntarios sin control oficial del gobierno chino. Asimismo alentó a los vietnamitas a formar sus propios voluntarios en la lucha del Sur. Liu Shaoqi indicó también a los vietnamitas: "Cuando [EE.UU] hagan algo relacionado con Viet Nam, tendrán que pensar en China" [ver pág. 166, nota 393].

"En enero de 1965 el presidente Mao Tse-tung, por medio del periodista norteamericano Edgar Snow, comunicó a Washington lo siguiente:

'El Ejército chino no combatirá más allá de sus fronteras. Esto está absolutamente claro. Los chinos entrarán en combate sólo cuando sean atacados por Estados Unidos. ¿Acaso esto no está claro? Los chinos estamos muy ocupados con nuestros asuntos internos. Sería un crimen combatir fuera de nuestras fronteras. ¿Por qué tendríamos que hacerlo? Los sud vietnamitas pueden enfrentarse a la situación.'

Con posterioridad, mediante distintas formas, incluso de manera directa en las negociaciones chino-norteamericanas a nivel de embajadores en Varsovia, la parte china explicaba más claramente a Estados Unidos lo dicho por el presidente Mao Tse-tung para que estuviera tranquilo de que "no te tocaré mientras no me toques".

Por consiguiente, desde febrero de 1965, la administración Johnson procedió a utilizar el gigantesco aparato de guerra de Estados Unidos en el campo de batalla de Viet Nam."[8]

Es cierto que China prometió que no combatiría más allá de sus fronteras… si no era atacada. El 31 de mayo de 1965, Chen Yi, ministro de Asuntos Exteriores de China entregó al encargado de negocios británico un mensaje de 4 puntos para que lo entregara a EE.UU.:

"1) China no provocará la guerra con EE.UU. 2) Lo que dice China cuenta. 3) China está preparada. 4) Si EE.UU. bombardea China, eso significará la guerra, y no existirán límites para la guerra."[9]

Pero ello no significó desatenderse de Viet Nam. El mismo día el Politburó del PCCh, preparándose para lo peor, cursó unas "Instrucciones para consolidar los preparativos de futuras guerras", divulgado en todos los rincones de la sociedad durante el resto de la década que concluía diciendo que "el apoyo a la lucha del pueblo vietnamita para resistir a EE.UU. y salvar su país, se ha convertido en la máxima prioridad de la vida política y social china" (ver pag. 166, nota 406).

Además, en mayo y junio de 1965, Ho Chi Minh y después Van Tien Dung se reunieron con Mao y Luo Ruiqing en Chiangsa (Hunan) para tratar sobre la ayuda de China, concretándose la construcción de 12 nuevas carreteras en Viet Nam por parte de 100.000 soldados de ingeniería chinos, uniéndolas al sistema de carreteras de China y asumiendo su defensa durante la construcción [ver pág. 166, nota 407].

Igualmente, se concretó la estrategia del apoyo militar chino en función de las diferentes situaciones:

"1) Si la guerra se mantenía con EE.UU. realizando operaciones militares en el Sur y sólo utilizaba la fuerza aérea para bombardear el Norte, los vietnamitas librarían la guerra con sus propios efectivos y China proporcionaría apoyo militar y material en las formas que los vietnamitas eligieran.

2) Si EE.UU. utilizaban sus fuerzas navales y aéreas para respaldar la invasión del Norte por el régimen fantoche de Saigón, China enviaría sus fuerzas navales y aéreas para apoyar las operaciones en el Norte de Viet Nam.

3) Si las fuerzas terrestres estadounidenses se implicaban directamente en la invasión del Norte, China utilizaría sus fuerzas terrestres como reserva estratégica de los vietnamitas y continuaría con las operaciones siempre que fuera necesario. Se concretó también un protocolo en caso de que China, en función de la situación creada, decidiera intervenir en la guerra con su fuerza aérea y la utilización de fuerzas terrestres chinas. La primera opción sería utilizar pilotos chinos y aviones vietnamitas. La segunda, destinar pilotos y aviones chinos a aeródromos vietnamitas para actuar en esas zonas. La tercera, pilotos y aviones chinos que actuarían desde bases chinas y volverían a ellas. En cuanto a las fuerzas terrestres chinas, de ser necesarias, actuarían fundamentalmente como fuerzas de reserva" (ver pág. 167, nota 408).

Es decir, se estableció todo un protocolo en el que participaron y asumieron los máximos dirigentes vietnamitas Ho Chi Minh y Van Tien Dung, y que llegaba incluso a preparar la posible intervención de fuerza aérea y fuerzas terrestres china contra los estadounidenses, si estos extendían su invasión terrestre al Norte.

Evidentemente, dicho protocolo no fue enviado a ningún entrevistador ni a ninguna embajada imperialista, y como es lógico, las palabras de Mao a Edgar Snow en su entrevista eran para ser divulgada a la sociedad estadounidense y no para informar de los planes de guerra y contraataque, pero los vietnamitas sí que eran conscientes del acuerdo bilateral y lo habían aprobado. Decir 14 años después que, prácticamente, China se "lavó las manos" y que ello originó que "Por consiguiente", Estados Unidos utilizó "el gigantesco aparato de guerra de Estados Unidos en el campo de batalla de Viet Nam" es falsear los hechos conscientemente.

"Además del sabotaje contra toda acción conjunta en favor de Viet Nam, los gobernantes de Pekín provocaron grandes dificultades a la transportación de la ayuda de la Unión Soviética y demás países socialistas a Viet Nam a través del territorio chino y trataron de regular a su antojo la llegada de esa ayuda para limitar la capacidad del pueblo vietnamita de librar combates de gran envergadura, en especial en las épocas secas del año."[10]

Según fuentes oficiales chinas, el problema fue que China no aceptaba que la URSS tuviera mando en su territorio para transportar la ayuda militar. China, además de sus propios envíos militares, ayudó a trasladar a Viet Nam durante la guerra, por su territorio, 5.750 vagones de ferrocarril procedentes de otros países socialistas, incluida la URSS [ver pág. 108, nota 176].

En las conversaciones con la parte vietnamita, en abril de 1968 la parte china reconoció que la Declaración de 28 de Enero de 1967 del Gobierno de la República Democrática de Viet Nam sobre las negociaciones con Estados Unidos, había tenido una influencia positiva: "Los mismos aliados de Estados Unidos, incluso De Gaulle, han exigido el cese incondicional de los bombardeos."

Sin embargo, afirmó: "La aceptación por Viet Nam de las negociaciones en este momento ni es oportuno ni parte de una posición superior. ¡Hemos hecho una concesión apresurada!".

Impedir que el pueblo vietnamita negociara con Estados Unidos y estimular a Estados Unidos para que intensificara sus bombardeos contra el Norte de Viet Nam, he aquí lo que el general norteamericano M. Taylor llamara la determinación de los dirigentes chinos de "combatir a Estados Unidos hasta el último vietnamita". El 17 de octubre de 1968, el canciller Chen Yi se reunió con un representante de Viet Nam para informarle la opinión de los dirigentes chinos sobre las negociaciones entre Estados Unidos y Viet Nam: "Esta vez, al aceptar las conversaciones cuadripartitas, ustedes ayudan a Johnson y a Humphrey a ganar las elecciones y dejan así a la población sud vietnamita vivir bajo la dominación del imperialismo norteamericano y sus lacayos, sin ser liberada y con el riesgo de sufrir pérdidas aún más grandes [...] Entonces, ¿qué puede quedar por conversar entre nuestros dos partidos y Estados?"

Eso sí coincide con las fuentes chinas. Durante la revolución cultural, China pretendía demostrar al movimiento comunista internacional que era la principal fuerza comunista y antimperialista frente al "revisionismo" y el "socialimperialismo" de la URSS. Fueron diversas actuaciones sectarias por parte de China que ayudaron a enfrentar cada vez más a chinos y vietnamitas, especialmente la negativa de Mao a aceptar la propuesta del Partido Comunista Japonés de crear un frente antimperialista en el que participase la URSS para oponerse a la guerra de Viet Nam, pretendiendo colocarle el calificativo de anti revisionista (ver pág.108, nota 174). Sin embargo, decir que los chinos pedían a los vietnamitas que no negociaran con los estadounidenses, está en contradicción con lo dicho anteriormente por los vietnamitas de que China no quería que Viet Nam del Sur se levantara.

"En 1968, al discutir el plan de ayuda a Viet Nam para1969, los gobernantes de Pekín lo disminuyeron en un 20%, en comparación con 1968. Aún más en agosto de 1969, plantearon abiertamente: "Díganos si Viet Nam continuará luchando o hará la paz, para que China pueda calcular cómo será la ayuda. En realidad, disminuyeron el monto de ayuda de 1969 a Viet Nam en un 50% en comparación con 1968"[11]

Ello también coincide con diferentes fuentes (ver tabla T. 20 en página 169).

"Traición abierta al pueblo vietnamita.

Desde noviembre de 1968, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China manifestó su deseo de reanudar las conversaciones chino-estadounidenses en Varsovia y firmar con éste un acuerdo sobre la coexistencia pacífica. Además, la parte china respondió positivamente a las señales emitidas por la parte norteamericana. Una vez en el poder como presidente, Nixon informó a la parte china que las conversaciones (entre Estados Unidos y China) podrían realizarse en China. La parte china respondió que "el propio Nixon podía venir a Pekín o enviar un representante para discutir el problema de Taiwan".

En junio de 1970, China y Estados Unidos acordaron que el embajador chino Hoang Chan y Kissinger realizarían conversaciones secretas cada vez que este último viajara a París para negociar con la parte vietnamita.

El 10 de diciembre de 1970, por medio de su íntimo amigo Edgar Snow, el presidente Mao Tse-tung formuló una invitación al presidente Nixon para que visitara China: "De seguro, será bienvenido pues los problemas entre China y Estados Unidos tienen que resolverse con Nixon.

Esto constituyó el viraje decisivo de Pekín en las relaciones chino-estadounidenses y fue, al mismo tiempo, un viraje de traición abierta a la revolución vietnamita, a la revolución indochina y a la revolución mundial. Pekín intensificó sus contactos abiertos con Estados Unidos.

El 13 de julio de 1971, al informar a la parte vietnamita sobre la primera visita de Kissinger a Pekín, una delegación de alto nivel de China dijo:

El problema de Indochina es la cuestión más importante en nuestro encuentro con Kissinger. Kissinger dijo que Estados Unidos relacionaba la solución del problema de Indochina con la solución del problema de Taiwan. Estados Unidos dijo que sólo después de lograr la retirada de las tropas yanquis de Indochina lo haría de Taiwan. Para China, la retirada de las tropas norteamericanas de Viet Nam del Sur es la cuestión número uno. Mientras que la admisión de China a las Naciones Unidas es la cuestión número dos.

La parte china utilizó la "zanahoria" de ayuda: si en 1968, por estar en contra de las negociaciones de Viet Nam con Estados Unidos, redujeron la ayuda a Viet Nam, en 1971 y 1972, para atraer a Viet Nam a la línea de Pekín de compromiso con Estados Unidos, China ofreció a Viet Nam una ayuda mayor a la de años anteriores. Se trataba de un truco destinado a ocultar su traición y calmar la indignación del pueblo vietnamita".[12]

Los datos que se exponen aquí coinciden con las fuentes chinas, sin embargo la conclusión no es coherente porque oculta un hecho determinante. El aumento de la ayuda china coincide con un nuevo auge de los ataques estadounidenses, en 1972 comenzó una nueva oleada de bombardeos de EE.UU. sobre el Norte de Viet Nam. En realidad, según las fuentes chinas, la mayor aportación china fue en el año 1973, aunque es cierto que 1971 comenzó a aumentarse, para seguir aumentando en 1972 y 1973 (ver tabla T.20 en pág. 169).

"Gracias al firme apoyo brindado por Viet Nam al Gobierno de Resistencia de Kampuchea y al desarrollo de la situación en el campo de batalla de Kampuchea, favorable a las fuerzas de resistencia, los gobernantes pekineses llegaron a darle el apoyo al señor Slhanouk, presidente del Frente de Unión Nacional Khmer contra la agresión norteamericana. Desde entonces, trataban de controlar estrictamente a Sihanouk, utilizándolo como su exclusiva carta con miras a preparar los regateos con Estados Unidos.

Mientras apoyaban a Slhanouk y al Gobierno de Resistencia de Kampuchea, los gobernantes chinos mantenían, por una parte, relacionas secretas con la camarilla de Lon Nol - Srich Ma-ta, y por otra utilizaban activamente a la camarilla de Pol Pot-Ieng Sary para convertir, poco a poco, al Partido Khmer en un partido dependiente del Partido Comunista Chino.

…Durante varios años continuos hasta 1972, propusieron ofrecer ayuda en la construcción y el abastecimiento de materiales con destino al campo de batalla desde el Norte de Viet Nam hacia el Sur de Viet Nam, Lao y Kampuchea por la ruta Ho Chi Minh. Prometieron facilitar a Viet Nam suficientes vehículos, choferes y casi 200.000 efectivos militares chinos para garantizar este trabajo. Su intento consistía en controlar, mediante esto, todos los problemas de Indochina en beneficio de sus negocios con Estados Unidos y preparar un trampolín para su expansión al sudeste asiático. Desde luego, la parte vietnamita no aceptó esa propuesta.

Si antes los dirigentes chinos trabajaban ocultamente para debilitar la guerra de resistencia del pueblo vietnamita, durante el período 1969-1973, y sobre todo desde 1971. se confabularon abiertamente con los imperialistas norteamericanos agresores, para tratar de salvarlos de una nueva ofensiva estratégica del pueblo vietnamita, utilizando la carta de Viet Nam en sus negocios con Estados Unidos. Si antes trataban de dividir ocultamente a los pueblos de Viet Nam, Lao y Kampuchea con el fin de aislar a Viet Nam, en esta etapa comentaron a utilizar la camarilla Pol Pot-Ieng Sary para sabotear la revolución de los tres países indochinos, prepararon activamente la edificación de una Kampuchea como trampolín para atacar a Viet Nam, controlar la península indochina y, de ahí, expandirse hacia el sudeste asiático en el futuro.

Dejaron al desnudo su rostro repugnante de traidores: traición al pueblo vietnamita, así como al pueblo lao y al kampucheano.

…En esa ocasión, el primer ministro Chou En-lai dijo: "Es mejor que por un tiempo, que no se sabe si será de 5 o 10 años. Viet Nam e Indochina tengan una tregua; que el pueblo sud vietnamita, el de Lao y el de Kampuchea aprovechen este tiempo para realizar la paz y neutralidad durante un período."

Para manifestar su "buena voluntad" hacia el pueblo de Viet Nam, los dirigentes chinos prometieron brindarle en los cinco años siguientes una ayuda igual a la de 1973. En realidad, en ese momento cesaron por completo su ayuda militar; respecto a la ayuda económica, aceptaban en lo fundamental restaurar las instalaciones construidas con la ayuda de China y destruidas por los bombardeos de Estados Unidos. No obstante, prolongaban la ejecución del trabajo e, incluso, hubo casos que no se cumplieron.

En realidad, los dirigentes chinos querían que Viet Nam no hiciera nada, incluso cuando la administración de Saigón enviaba sus tropas a invadir, las zonas liberadas."[13]

Respecto al tema de Kampuchea y los supuestos intentos de anexión por parte de China, ya expresé que los hechos son determinantes, mucho más que las palabras. En España hay grupos que se auto llaman "comunistas" que también declaran a China "imperialista" por tener una economía y unas empresas cada vez más fuertes. Son los "comunistas" apologistas de la alpargata y de la pobreza para los países socialistas… y hechos de comodidad de aristocracia obrera y panza llena, para sí mismos.

Los hechos han demostrado antes y después, hasta hoy, que China no ha ocupado ningún país, mientras que Viet Nam con decenas de miles de soldados, ocupó durante 11 años Kampuchea Democrática, para imponer un gobierno títere y tuvo que abandonarlo, cuando sus tutores políticos se desmoronaban con la caída del muro de Berlín. También demuestran los hechos, cómo los diarios monopolistas en España como "El País" saludaban, en su retirada como héroes, a los vietnamitas en olor de supuestas multitudes camboyanas y acusaban a Pol Pot de exterminador de camboyanos en "campos de la muerte".[14]

En cuanto a que China cesó por completo su ayuda militar en 1973, según las fuentes chinas no es cierto. En 1973 fue el año en que la ayuda militar que recibieron los vietnamitas fue más importante, y en 1974 y 1975 volvieron a recibir ayuda, aunque menor. (Ver tabla T. 20 en pág. 169)

"En la pasada lucha contra los colonialistas franceses agresores, los gobernantes pekineses sólo intervinieron en la etapa final con miras a imponer su solución, tanto para el pueblo de Viet Nam como para los de Lao y Kampuchea. En esta lucha anti yanqui por la salvación nacional del pueblo vietnamita, intervinieron desde el primer momento. Crearon condiciones para que el imperialismo norteamericano intensificara la guerra en todo Viet Nam, bombardeara de manera salvaje el Norte y utilizaron el problema vietnamita para sus negocios con Estados Unidos, aunque siempre aparentaban ser "revolucionarios radicales" que apoyaban "activamente" a Viet Nam.

Ésta es la segunda traición de los dirigentes chinos al pueblo vietnamita."[15]

Esa afirmación de los vietnamitas de que "los gobernantes pekineses sólo intervinieron en la etapa final" en la primera guerra de Indochina, se contradice con afirmaciones anteriores de los propios vietnamitas respecto a que China fue quien más ayuda les prestó en aquella guerra. Además, lo que reflejan los datos de las fuentes chinas, (ver capítulo XVI, 2) es que China llevó a cabo no sólo un papel de ayuda militar, sino de dirección e instrucción militar en dicha guerra desde que en octubre de 1949 Ly Ban y Nguyen Duc Thuy en nombre del Partido Comunista de Indochina, entregaron en Beijing una carta de Ho Chi Minh en el que éste pedía ayuda al PCCh en cualquiera de sus formas en su lucha contra los imperialistas franceses [ver pág. 139, nota 251]. De hecho, el 18 de Enero de 1.950, la República Popular China era el primer país que reconocía formalmente la República Democrática de Viet Nam a pesar de que Francia aún controlaba gran parte de sus ciudades (ver pág. 140, nota 252)

"Al suroeste, según el plan de Pekín, después de haber trasladado 19 de sus 23 divisiones de infantería a las proximidades de la frontera de Viet Nam, el 22 de diciembre de 1978, la camarilla Pol Pot-Ieng Sary utilizó sus divisiones élites, apoyadas por tanques y artillería, para atacar la región de Ben Soi en la provincia de Tay Nlnh (a más de 100 km de la ciudad Ho Chi Minh), con el objetivo de ocupar rápidamente la capital de esa provincia y abrir camino a una penetración más profunda en el territorio sud vietnamita. Esta operación también buscó debilitar a Viet Nam para facilitar la ofensiva china contra él desde el norte.

En el ejercicio de su legítimo derecho de autodefensa, el pueblo vietnamita frustró totalmente este plan militar. Al mismo tiempo, bajo la dirección del Frente Unido Nacional para la Salvación de Kampuchea, las fuerzas armadas revolucionarias y la población de Kampuchea, apoyadas por el pueblo vietnamita, se alzaron para aplastar el régimen de Pol Pot-Ieng Sary y el llamado gobierno de Kampuchea Democrática, y fundaron el 10 de enero de 1979 la República Popular de Kampuchea, auténtico representante del pueblo kampucheano.

Al norte, los gobernantes chinos movilizaron 600.000 efectivos, incluidos cuerpos de ejército, divisiones independientes y unidades de distintas armas con cerca de 800 tanques y blindados, miles de piezas de artillería, centenares de aviones de diferentes tipos provenientes de todas las regiones militares de China, para desatar el 17 de febrero de 1979, una guerra de agresión contra Viet Nam a todo lo largo de una frontera de más de 1000 km.

Dondequiera que pasaban las tropas de la reacción china masacraron a la población civil, incluso mujeres, niños recién nacidos, ancianos; arrasaron aldeas, pagodas, iglesias, escuelas, círculos infantiles, hospitales, granjas, empresas forestales... Actuaron con la crueldad de las hordas medievales y con los métodos refinadas de los cuerpos expedicionarios imperialistas de nuestros tiempos." [16]

La descripción que hacen los vietnamitas de por qué invadieron Kampuchea Democrática, parece el razonamiento de la "guerra preventiva" que después ha puesto en práctica el imperialismo estadounidense especialmente a partir de 2001. Como los camboyanos atacaron una zona fronteriza (Ben Soi está a 5 km. de la frontera) en respuesta a ataques vietnamitas similares, según las fuentes chinas y la realidad constatada a nivel internacional, Viet Nam ocupó toda Camboya con más de 100.000 soldados durante 11 años e impuso un gobierno títere. Las fuentes chinas indican que Viet Nam causó víctimas chinas en sus ataques y que fue en respuesta a esto que intervinieron para dar "una lección" a Viet Nam y destruir los puntos de ataque vietnamita en su frontera. Es evidente que la invasión de Kampuchea Democrática por parte de Viet Nam influyó también.

"En la actualidad, mientras Pekín lanza amenazas de guerra y exige descaradamente "la soberanía" sobre las islas de Troung Sa y Hoang Sa, Estados Unidos ha mandado su Séptima Flota a realizar maniobras frente a las costas de Viet Nam. Esto es para estimular la salida ilegal de emigrados y también para colaborar con los oscuros designios de Pekín en el mar Oriental y el sudeste asiático.

En los cinco años transcurridos, los gobernantes chinos no han cesado de sabotear, mediante maniobras militares, políticas, económicas, diplomáticas, directas e indirectas, sutiles y descaradas, ocultas y explícitas, la construcción de la República Socialista de Viet Nam. Mientras más fracasos reciben, más frenéticos se vuelven en sus actos contra Viet Nam con la intención de doblegar al pueblo vietnamita.

Ésta es la tercera traición de los dirigentes chinos al pueblo de Viet Nam.

…En las negociaciones con vistas a lograr un arreglo de los problemas concernientes a las relaciones bilaterales, la parte vietnamita siempre actúa inspirada en ese ardiente deseo. La posición consecuente del Gobierno de la República Socialista de Viet Nam es restablecer, lo más pronto posible, las relaciones normales entre la República Socialista de Viet Nam y la República Popular de China sobre el principio del respeto mutuo, en beneficio de los intereses de cada país y por la paz y la estabilidad en el Sudeste de Asia y en el mundo.

… Después de la liberación total de Viet Nam del Sur del yugo neocolonialista de Estados Unidos y la reunificación del país, utilizaron todo tipo de maniobras políticas, militares, económicas y diplomáticas para debilitar y someter a la República Socialista de Viet Nam. Incluso llegaron a agredir a Viet Nam desde el suroeste con las fuerzas de los lacayos Pol Pot-Ieng Sary, y desde el norte con las propias tropas chinas, las cuales masacraron la población civil y destruyeron instalaciones económicas y culturales en las zonas agredidas.

¡Tres traiciones al pueblo vietnamita, la siguiente siempre más sucia y pérfida que la anterior!

Los pueblos de Lao y Kampuchea también han sido traicionados de forma pérfida y sucia por los dirigentes chinos.

…En relación con la visita del presidente Nixon a China en 1972, el presidente Mao Tse-tung dijo en junio de 1973 a los dirigentes vietnamitas: "Hablando con sinceridad, el pueblo chino, el Partido Comunista Chino y los pueblos del mundo, deben agradecerle al pueblo vietnamita haber vencido a los norteamericanos. Es su victoria lo que obligó a Nixon a visitar a Pekín.

…La historia y, ante todo, los cuerpos expedicionarios franceses, han respondido claramente esta pregunta: ¿quién combatió y venció en Dien Bien Phu en 1954? Debe añadirse que durante la resistencia vietnamita contra los colonialistas franceses, el gobierno chino envió a Viet Nam cierto número de asesores, y en la década del 60, despachó una fuerza llamada "tropas logísticas" para ayudar a Viet Nam a reparar tramos de vías férreas y rutas limítrofes con China destruidos por las bombas norteamericanas, y a construir algunas nuevas rutas en la región fronteriza entre los dos países. Mas, lo esencial de sus actividades era en reconocimiento en todos los dominios, la infiltración en las regiones habitadas por las minorías étnicas ¡y la propaganda en favor de la "revolución cultura!".[17]

Los datos de las fuentes chinas procedentes del libro de Chen Jian, "La China de Mao y la guerra fría", indican que la relación entre chinos y vietnamitas en la primera guerra de Indochina era fraternal y en absoluto había una doble intención por parte de China. Es más, en los archivos chinos desclasificados se ve que China no daba un paso sin consultarlo con Viet Nam y la URSS, el contacto era permanente, al más alto nivel y también por la base sobre el terreno. El papel de Instructores de soldados vietnamitas que tuvieron oficiales e ingenieros chinos en territorio chino y también en Viet Nam, es ocultado por los vietnamitas, cuando realmente la enseñanza militar es una base imprescindible para afrontar una guerra.

Otra cosa es la actitud de China durante la "revolución cultural", en la que el sectarismo y el aventurerismo cometieron estragos en la política china, tanto en el exterior como en el interior. Significativamente, el cambio ocurrido a partir de terminada la "revolución cultural" en 1976, no ha significado aún un cambio de mentalidad en el tratamiento de China por parte de los dogmáticos reformistas, y mucho de estos, atacan el camino emprendido por China a partir de Deng Xiaoping que significó la ruptura total con aquel sectarismo y aventurerismo de la última época de Mao.

Ahora, después de la guerra fría, las aguas han vuelto al cauce del diálogo, en cierta medida. Aunque el litigio de las islas del Mar Meridional de China no ha sido aún resuelto, las negociaciones entre Viet Nam y China continúan y sus relaciones han mejorado bastante y los dos países se han comprometido a resolver sus diferencias de manera pacífica, a pesar de los intentos de EEUU por impedirlo con las maniobras políticas y militares de su "vuelta a Asia". En 1986, Viet Nam inició la política de Doi Moi (renovación nacional) y su nueva constitución de 1992, reformada en 2001 y actualmente vigente, tiene un gran parecido con la política de reforma y apertura iniciada por Deng Xiaoping en China, una década antes.


[1] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", pág. 23, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.

[2] ídem, pág. 7.

[3] ídem. Pág. 12

[4] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 13-14, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.

[5] ídem, pág. 25.

[6] ídem, pág.26.

[7] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 30-31, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.

[8] ídem, págs. 34-35.

[9] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 37, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.

[10] ídem, págs. 40-41.

[11] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 42, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Ed. C. Sociales, La Habana, 1979.

[12] ídem, págs. 45-46-47.

[13] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 51-53-56, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.

[14] http://elpais.com/diario/1989/09/22/internacional/622418407_850215.html

[15] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 59-60, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.

[16] ídem, pág. 74.

[17] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 79-80-81-83-84, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.