martes, 18 de abril de 2017

Agradecimientos a un lector del blog por la carta que nos ha enviado

Suzhou, ciudad que nuestro lector ha visitado recientemente
Solo escribo para felicitarles por su trabajo. Me pareja da clase de español en un colegio en Yiwu y estuve visitándola hace dos meses. Estuvimos en Yiwu, Suzhou, Hangzhou y Shanghai, y he vuelto tan enamorado de mi pareja como de China. Tanto que estoy buscando trabajo de profesor allí. Soy filólogo, como ella.

Manosfueradechina es el mejor blog que he encontrado sobre la verdadera realidad china, y se ha convertido en mi blog de cabecera. Muchas gracias por su trabajo.

El gran salto adelante de China: Las ranas occidentales croan su desaliento

Por James Petras 

Traducido por Paco Muñoz de Bustillo

Notas de Manos fuera de China previas a la lectura del artículo: 

1) Contrariamente a lo que dice el autor del artículo, China tiene desde hace pocos años una base militar en el extranjero, concretamente en Yibuti, que no tiene ninguna motivación agresiva sino asegurar la seguridad de los intereses chinos en la región. La causa principal a la hora de decidir la instalación de esta base fue la catastrófica experiencia de la "primavera árabe" en Libia, de donde tuvieron que ser rescatados 20.000 ciudadanos chinos. 

2) El THAAD no es un sistema de misiles nucleares, sino un sistema para derribar misiles balísticos nucleares de corto, medio y alcance intermedio.  

Introducción

Desde sus lúgubres pantanos, los académicos y editorialistas de revistas financieras estadounidenses, los “expertos en Asia” de los medios de comunicación de masas y los políticos conservadores y progresistas occidentales croan al unísono el inminente colapso medioambiental chino. Sucesivamente, han proclamado que 1) la economía china está en declive; 2) su deuda es arrolladora y está a punto de estallar su burbuja inmobiliaria; 3) el país está plagado de corrupción y envenenado por la contaminación; y 4) los trabajadores chinos están organizando huelgas paralizadoras y protestas en medio de una creciente represión, como resultado de la explotación y la pronunciada desigualdad de clases. Las ranas financieras croan que China representa una amenaza militar inminente para la seguridad de Estados Unidos y de sus socios asiáticos. Otras ranas saltan de indignación: ¡Los chinos amenazan ahora a todo el universo!

Los “agoreros chinos” que ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio han distorsionado sistemáticamente la realidad y fabricado cuentos extravagantes que en realidad reflejan sus propias sociedades.

A medida que sus falsas afirmaciones son refutadas, las ranas modifican sus cantos: cuando las predicciones de un colapso inminente no se materializaron, retrasaron los pronósticos de su bola de cristal un año o incluso una década. Cuando sus avisos de tendencias sociales, económicas y estructurales negativas resultaron falsos y las cifras seguían siendo positivas, sus ágiles dedos recalibraron la amplitud y profundidad de la crisis, citando “revelaciones” anecdóticas sacadas de una conversación con algún taxista o escuchadas en cualquier aldea.

Como los fracasos anunciados durante mucho tiempo no terminan de materializarse, los expertos “remodelan la información” y se cuestionan la fiabilidad de las estadísticas oficiales chinas.

Y lo peor de todo es que los académicos y los “expertos” occidentales sobre Asia intentan un “intercambio de roles”: Mientras las bases y los navíos de guerra estadounidenses rodean progresivamente a China, los chinos se convierten en agresores y los belicosos imperialistas de EE.UU. se presentan a sí mismos como víctimas gimoteantes.

Este artículo pretende desmontar estas fábulas y esbozar un relato alternativo y más objetivo de la actual realidad política y socioeconómica de China.

China: ficción y realidad

Una y otra vez leemos acerca de la economía de salarios bajos de China y la brutal explotación de su mano de obra esclavizada por parte de oligarcas multimillonarios y autoridades políticas corruptas. En realidad, el salario medio del sector manufacturero chino se ha triplicado en los últimos diez años. Los trabajadores chinos perciben salarios muy superiores a los de los países latinoamericanos con una eventual excepción. Los salarios de los operarios de las fábricas chinas se aproximan actualmente a los de los países de movilidad descendente de la Unión Europea (UE). En ese mismo periodo, los regímenes neoliberales, presionados por la UE y EE.UU., han cortado a la mitad los salarios en Grecia y reducido significativamente los ingresos de los trabajadores en Brasil, México y Portugal. Los salarios de los trabajadores en China superan actualmente a los de Argentina, Colombia y Tailandia. Aunque no son altos para los niveles de la UE o EE.UU., en 2015 los salarios chinos se movían en torno a los 3,60 euros la hora, lo que ha mejorado el nivel de vida de cientos de millones de trabajadores. Durante el periodo en que China triplicó el salario de sus trabajadores, los de sus homólogos indios se estancaron a 0,70 € la hora y los de los sudafricanos bajaron de 4,30 € a 3,60€/hora.

Este espectacular aumento salarial se atribuye en gran medida al aumento de la productividad, fruto de mejoras constantes en la sanidad, educación y formación técnica de los trabajadores, así como a la presión sostenida y organizada de los obreros y de la lucha de clases. La exitosa campaña del presidente Xi Jinping destinada a apartar de su puesto y arrestar a decenas de miles de funcionarios y jefes de fábrica corruptos y explotadores ha promovido el poder de la fuerza laboral. Los obreros chinos están cerrando la brecha con el salario mínimo estadounidense. Al índice de crecimiento actual, la brecha, que se ha estrechado de una décima a una mitad del salario mínimo de EE.UU. en diez años, desaparecerá en un futuro próximo.

China ha dejado de ser exclusivamente una economía de salarios bajos, no especializada, de trabajo intensivo, plantas de ensamblaje y orientada a la exportación. Hoy día, 20.000 escuelas técnicas gradúan a millones de trabajadores cualificados. Factorías de alta tecnología están incorporando la robótica a gran escala para reemplazar a los trabajadores no cualificados. El sector servicios está en pleno crecimiento para absorber la demanda del mercado interno. Al tener que hacer frente a un aumento de la hostilidad política y militar estadounidense, China ha diversificado su mercado de exportación, volviéndose hacia Rusia, la UE, Asia, América Latina y África.

A pesar de estos impresionantes progresos objetivos, el coro de “ranas deshonestas”[1] sigue lanzando profusas predicciones año tras año sobre el deterioro y declive de la economía china. Sus análisis no se ven alterados por el 6,7 % de crecimiento obtenido en PIB en 2016 sino que ¡se aventuran a pronosticar para 2017 un “descenso” del crecimiento hasta el 6,6 % como prueba del inminente colapso! Decididos a no verse disuadidos por la realidad, ¡el coro de ranas de Wall Street celebra animadamente el anuncio del incremento del PIB estadounidense del 1% al 1,5%!

China ha reconocido sus graves problemas medioambientales y está a la cabeza de los países a la hora de dedicar recursos (miles de millones de dólares, el 2 % de su PIB) para reducir los gases de efecto invernadero. Sus esfuerzos exceden con creces los de EE.UU. y la UE.

China, como el resto de Asia y Estados Unidos, necesita aumentar enormemente las inversiones destinadas para reconstruir sus infraestructuras decadentes o inexistentes. El gobierno chino es la única de las naciones que ajusta o incluso excede sus crecientes necesidades de transporte, para lo cual destina 800.000 millones de dólares anuales a la construcción de autopistas, líneas de ferrocarril, puertos, aeropuertos, metros y puentes.

Mientras Estados Unidos ha rechazado tratados comerciales y de inversiones multinacionales con once países del Pacífico, China ha promovido y financiado tratados similares con más de 50 estados de Asia y el Pacífico (salvo Japón y EE.UU.), así como otros estados africanos y europeos.

El gobierno chino, bajo la dirección de su presidente Xi Jinping, ha lanzado una eficaz campaña a gran escala contra la corrupción que ha llevado a la detención o destitución de más de 200.000 empresarios y funcionarios, incluyendo algunos multimillonarios y altos cargos del politburó del comité central del PCCh. Como resultado de esta campaña de ámbito nacional, la compra de artículos de lujo ha decaído considerablemente. La práctica de la utilización de fondos públicos para cenas exquisitas de doce platos y el ritual de entrega y aceptación de regalos está en decadencia.

Mientras esto ocurre, a pesar de que Trump proponía “drenar la ciénaga” en su campaña política y del exitoso resultado en el referéndum del Brexit, ni en Estados Unidos ni en Reino Unido se ha puesto en marcha nada que se parezca remotamente a la campaña anticorrupción china, a pesar de los informes diarios sobre estafas y fraudes que implican a los cien principales bancos del mundo anglo-estadounidense. La campaña anticorrupción china ha podido servir para reducir desigualdades y se ha ganado indudablemente el respaldo de los campesinos y trabajadores chinos.

Los periodistas y académicos que suelen repetir como loros los argumentos de los generales estadounidenses y de la OTAN advierten de que el programa militar chino es una amenaza directa a la seguridad de EE.UU., Asia y el resto del mundo. La amnesia histórica emponzoña a estas ranas cantarinas. Olvidan que, tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos invadió y destruyó Corea e Indochina (Vietnam, Laos y Camboya), matando a más de 9 millones de habitantes, tanto civiles como defensores. Estados Unidos invadió, colonizó y neocolonizó Filipinas en los inicios del siglo XX, matando a un millón de habitantes. En la actualidad, continúa expandiendo su red de bases militares para rodear China. Recientemente trasladó potentes misiles nucleares THAAD, capaces de atacar ciudades chinas e incluso rusas, a la frontera con Corea del Norte. Estados Unidos es el mayor exportador de armas del mundo, y su producción de armas supera la producción y venta conjunta de los cinco siguientes mayores mercaderes de muerte.

Por el contrario, China no ha atacado, invadido u ocupado unilateralmente ningún país en cientos de años. No ha colocado misiles nucleares en la costa o las fronteras de EE.UU.; de hecho no cuenta con una sola base militar en el extranjero. Sus propias bases militares, en el mar meridional de China, tienen la función de proteger sus principales rutas marítimas de los piratas y de la armada estadounidense, cuyas provocaciones aumentan progresivamente. El presupuesto militar chino, que tiene previsto un incremento del 7% en 2017, sigue siendo inferior a una cuarta parte del estadounidense.

Por su parte, Estados Unidos promueve alianzas militares agresivas, apunta sus radares y misiles guiados por satélite hacia China, Irán y Rusia y amenaza con arrasar Corea del Norte. El programa militar chino siempre ha sido, y continúa siendo, defensivo. Su aumento se basa en la necesidad de responder a las provocaciones de EE.UU. El avance imperial chino está basado en su estrategia de mercado global mientras que Washington continúa implementando una estrategia imperial militarista, diseñada para imponer la dominación global por la fuerza.

Conclusión

Las ranas de la intelligentsia llevan tiempo croando con fuerza. Se pavonean y posan como si fueran los mejores atrapamoscas del mundo, pero no producen nada creíble en términos de análisis objetivos.

China tiene numerosos problemas sociales, económicos y estructurales, pero se enfrenta a ellos sistemáticamente. Los chinos están comprometidos con la mejora de su sociedad, su economía y su sistema político en sus propios términos. Intentan resolver problemas tremendamente complicados al tiempo que se niegan a sacrificar la soberanía nacional y el bienestar de su pueblo.

La política oficial estadounidense para enfrentarse a China como competidor capitalista mundial se basa en rodearla con bases militares y amenazar con perturbar su economía. Como parte de esta estrategia, los medios de comunicación y los supuestos “expertos” occidentales magnifican los problemas de China y minimizan los suyos propios.

A diferencia de China, Estados Unidos se complace con obtener un crecimiento anual inferior al 2 %. Los salarios llevan decenios estancados; el salario real y el nivel de vida se reducen. Los costes de la educación y la sanidad se disparan al tiempo que la calidad de esos servicios vitales cae espectacularmente. Aumentan los costes, el desempleo y el índice de suicidios y de mortalidad de la clase trabajadora. Es absolutamente crucial que Occidente reconozca los impresionantes avances de China si desea aprender, copiar y fomentar un modelo similar de crecimiento y equidad. Es esencial que China y Estados Unidos cooperen para promover la paz y la justicia en Asia.

Desgraciadamente, el anterior presidente, Obama, y el actual presidente, Donald Trump, han escogido la vía de la confrontación y la agresión militar. Los dos mandatos de Obama muestran un historial de guerras fallidas, crisis financieras, aumento de la población penal y descenso del nivel de vida nacional. Pero todo el ruido que crean esas ranas, croando al unísono, no cambiará el mundo real.

Notas

[1] El autor utiliza la expresión “crooked croakers” (croadores deshonestos) para hacer un juego fonético imposible de recrear en castellano.

sábado, 15 de abril de 2017

Sobre Vietnam, Kampuchea y el conflicto sino-vietnamita de 1979

Sabemos que esta entrada no va a dejar a nadie indiferente. Algunos creerán que defendemos los indefendible. Hemos seleccionado un extracto del libro de José María Rodríguez "El dogmatismo, la otra cara del oportunismo" (título engañoso, porque en el mismo se habla de muchos temas, principalmente de la República Popular China) en el que Rodríguez habla de las relaciones entreChina y Vietnam durante la Segunda Guerra de Indochina (1955-1975) y en particular del enfrentamiento militar entre China y Vietnam de febrero de 1979, que gran parte del movimiento comunista ha calificado siempre de invasión criminal (algunos incluso lo han calificado de "felonía"). Y tal vez no les falte razón,  no pretendemos tomar partido ciegamente a favor de China en este asunto, pero el problema es que desde aquella época hasta el día de hoy, la práctica totalidad del movimiento comunista solamente ha oído la versión del bando que podríamos denominar como "pro-soviético" (en el cual se encontraban la URSS, Vietnam en aquellos años y Cuba). Es hora de que se ofrezca al público una versión de lo ocurrido desde la perspectiva de la República Popular China. Para ello hemos seleccionado este extracto de la obra de Rodríguez, en los cuales él desmonta las afirmaciones que se hacían en un libro escrito en 1979 por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Vietnam titulado "La verdad sobre la relación entre Viet Nam y China" y publicado en Cuba por la Editorial de Ciencias Sociales. Esperamos que leyendo este extracto sin anteojeras doctrinales, el lector habitualmente acostumbrado a a las tesis defendidas por los soviéticos comprobará que los conceptos de agresión y defensa o victoria y derrota pueden conllevar una elevada carga de subjetividad, y que la historia no es un relato de "buenos" y "malos" donde los acontecimientos ocurren por capricho.

Soldados vietnamitas capturados

Tanque chino destruido por tropas vietnamitas

El libro vietnamita editado por Cuba "La verdad sobre la relación entre Vietnam y China" dice:

"La victoria de Dien Bien Phu y los acuerdos de Ginebra de 1954 marcaron un paso triunfante de las fuerzas revolucionarias en Indochina, al mismo tiempo, constituyeron una importante contribución al desplome total del sistema colonial del imperialismo francés y anunció el proceso del derrumbe irreversible del colonialismo y del imperialismo mundial. Sin embargo, la solución de Ginebra impidió a los pueblos de Viet Nam, Lao y Kampuchea alcanzar su victoria total en la guerra de resistencia anti-francesa, posibilidad real que existía como lo mostró, en aquel momento, la correlación de fuerzas en el campo de batalla. Eso lo conocen los dirigentes chinos mejor que nadie. Ésta es la primera traición de los dirigentes chinos a la lucha revolucionaria del pueblo vietnamita, así como de los pueblos de Lao y Kampuchea."[1]

Aceptar que los acuerdos de Ginebra fueron un triunfo de las "fuerzas revolucionarias" y "una importante contribución al desplome total" del imperialismo está en contradicción con la afirmación de que China impidiera alcanzar la victoria total, más bien significa que fue un paso importante en dicha dirección. Y si la correlación de fuerzas era favorable para no aceptar ningún compromiso sino la victoria total, y culpan a los chinos de no haberla hecho posible, ¿por qué no la impusieron los vietnamitas en el campo de batalla? Eso sólo puede ser interpretado como que pretendían cargar en las espaldas de los chinos la aportación esencial de la guerra.

"Al igual que después de los acuerdos de Ginebra de 1954 sobre Indochina los dirigentes chinos, después de la firma del acuerdo de París sobre Viet Nam en enero de 1973, querían mantener el statu quo en Viet Nam del Sur. Por eso, la victoria del pueblo vietnamita en 1975 que derrotó totalmente el régimen títere de Estados Unidos, liberó el sur y reunificó el país, significó una gran derrota no sólo para los imperialistas yanquis, sino también para los gobernantes chinos en la realización de su estrategia global y en sus designios expansionistas y hegemónicos."[2]

Si los chinos hubiesen querido mantener el statu quo no habrían reprochado (erróneamente) a los vietnamitas negociar con los estadounidenses en París, ni hubieran aconsejado a los vietnamitas enviar combatientes voluntarios al Sur.

"Los gobernantes de Pekín proclaman su pretendida "soberanía" sobre los archipiélagos Hoang Sa (Paracels) y Truong Sa (Spratly). A principios de 1974, con la aprobación de Estados Unidos, China ocupó el archipiélago vietnamita de Hoang Sa para controlar progresivamente el mar Oriental, subyugar a Viet Nam, así como a todo el Sudeste de Asia y, a la vez, explotar las abundantes riquezas de la región de este mar."[3]

En el capítulo XI. "Las disputas de Viet Nam, Japón y otros países asiáticos con China", a partir de la pág. 94 del presente libro (ver enlace aquí) expongo datos que demuestran que Viet Nam reconoció en 1958 y 1974 la soberanía de China sobre las islas que actualmente siguen en disputa. Pero he de añadir ahora una pregunta: ¿por qué los vietnamitas cambian el nombre del mar y le llaman "Mar Oriental" cuando a nivel internacional todo el mundo lo conoce por "South China Sea", es decir, "Mar Meridional de China"?

En cuanto a la supuesta "aprobación" de EE.UU. respecto a la actitud china respecto a dichas islas, el caso es que ahora, los frentes de guerra flotantes que son los submarinos nucleares del ex "archienemigo" estadounidense, "visitan", patrullando periódicamente, las costas de Viet Nam con los generales vietnamitas como invitados. De todas formas, en el capítulo referido expongo los datos de los reconocimientos históricos no solo de EE.UU., sino del propio Viet Nam, Alemania, Japón, Francia, etc., sobre las islas en litigio.

Por último, el hecho de que EE.UU. esté rodeando a China, y la predisposición de algunos países de dejarse tutelar por el imperialismo, explica la decisión de China, hoy más que nunca, de hacer respetar su soberanía para no encontrarse cualquier día con la bandera y una guarnición militar estadounidense en una nueva base de EE.UU., a las puertas de China.

"La política de los dirigentes chinos de apoderarse de Viet Nam, forma parte de su política general respecto a los países del sudeste asiático y otros países vecinos. Pretendieron ocupar el territorio de la India y de hecho ocuparon una parte durante la guerra de 1962, porque no querían una India fuerte, capaz de disputarle la dirección en Asia y en África. Mantienen sus intenciones de ocupar la República Popular de Mongolia reconocida por ellos como un Estado independiente. Quieren ocupar una parte del territorio soviético [...] Tal como afirman muchos políticos y la prensa euro-occidental, China está dispuesta a "luchar contra la Unión Soviética hasta el último habitante de Europa occidental", al igual que estaba dispuesta a "luchar contra los Estados Unidos hasta el último vietnamita."[4]

Los hechos, que son lo que vale, han demostrado que la República Popular China no ha ocupado jamás ningún territorio extranjero. Los hechos han demostrado, en cambio, que la República Socialista de Viet Nam sí que ocupó territorio extranjero, Kampuchea Democrática (Camboya) y colocó allí un gobierno títere apoyado por decenas de miles de soldados de ocupación vietnamitas durante 11 largos años, que encontró la oposición del pueblo camboyano y fracasó en su intento de convertir a Viet Nam en una potencia hegemónica regional.

En 1989, coincidiendo con las movilizaciones de alemanes de la RDA para pasar el muro de Berlín, que en noviembre precipitó su caída y provocaría el colapso del Este Europeo y de la URSS, Viet Nam se vio obligado a retirar las tropas de Kampuchea.

En cuanto a la referencia de la afirmación del general estadounidense M. Taylor y de la propaganda occidental de que China estaba dispuesta a luchar mientras los muertos los pongan otros, es significativo que se dé crédito a tal infamia imperialista, obviando los hechos del sacrificio de centenares de miles de chinos para defender especialmente a Corea y al propio Viet Nam, mientras el pueblo chino estaba aún en la miseria, lo cual aumenta el valor del sacrificio de China en aquellos momentos y sirvió de reflexión al PCCh para cambiar su política internacional después de la "revolución cultural".

"En respuesta al llamamiento inmortal del presidente Ho Chi Minh: "NADA ES MÁS PRECIOSO QUE LA INDEPENDENCIA Y LA LIBERTAD", el pueblo vietnamita se alzó unánimemente contra la agresión norteamericana, levantó en alto la bandera de la independencia nacional y del socialismo."[5]

Efectivamente, son hermosas palabras las de Ho Chi Minh, pero si se quiere "INDEPENDENCIA Y LA LIBERTAD" debe ser tanto para lo bueno como para lo malo, y no pretender trasladar la responsabilidad a otro pueblo y otro partido (y por tanto, depender de otros) de lo que no puede realizar el propio.

"Después de haber acordado con el imperialismo la solución de Ginebra de 1954, asegurando así una zona colchón de seguridad al sur de China, los dirigentes chinos se dedicaron tranquilamente a impulsar el cumplimiento de su primer plan quinquenal (1953-1957)."[6]

"Impulsar el cumplimiento de su primer plan quinquenal", independientemente de que lo hicieran "tranquilamente" o no, debería haber sido la tarea central del PCCh y no sólo durante aquellos primeros años de la Nueva China, sino durante los siguientes 90 años, para sacar a China del atraso. De no haber perdido 12 años entre el "Gran Salto Adelante" y la "revolución cultural" de los primeros 28 años, el estado socialista chino no habría tenido que soportar las provocaciones que ha debido afrontar. Las propias palabras de los vietnamitas vuelven a demostrar que ellos necesitaban ser considerados la prioridad de China, y los chinos debían estar "inquietos" por la suerte de todos los pueblos del mundo y poner ello por delante de su construcción socialista.

"En mayo de 1960, en conversaciones con Viet Nam, hablaron sobre Viet Nam del Sur en los siguientes términos:

'No deben discutir qué tipo de lucha es la principal, si la política o la militar [...] Sea lucha política o militar, ella no puede suponer una toma inmediata del poder, sino que sigue siendo una lucha larga [...] Aunque Diem sea derrocado, la reunificación no podrá ser inmediata, pues el imperialismo norteamericano no lo permitirá de ninguna manera...

...El Norte puede respaldar al Sur políticamente, ayudar en la elaboración de sus políticas pero en lo fundamental debemos inculcarles a los hermanos sureños el espíritu de apoyarse en sus propios esfuerzos.

...Cuando lo tenga todo asegurado, el Norte podrá ayudar al Sur en lo militar, es decir, cuando estén seguros de que no vaya a haber ningún problema, podrán suministrar al Sur cierta cantidad de armas siempre que nadie lo sepa. Pero, en general, debe abstenerse de toda ayuda.'

...[los chinos] Se negaron a ayudar al pueblo vietnamita en la construcción del Ejército regular y sólo aceptaron suministrar a Viet Nam ciertas armas ligeras y materiales logísticos; pues después de la imposibilidad de impedir las "insurrecciones simultáneas" del pueblo sudvietnamita, opinaban que la forma operativa apropiada en el Sur era la guerrilla con combates de pequeña envergadura, a nivel de sección y compañía."[7]

Que no iba a haber una "toma inmediata del poder" lo demostraron los hechos, tuvieron que pasar 15 años y un enorme derramamiento de sangre contra el imperialismo estadounidense para hacerlo posible. La idea de los chinos de "apoyarse en sus propios esfuerzos" como recomendación a los combatientes del sur de Viet Nam es la mejor recomendación posible en una situación de separación forzosa. De hecho, es la lección principal que sacó Mao Zedong del abandono de la lucha campesina que la Internacional Comunista y Stalin formalizaron en 1931, al forzar la elección del Comité Central --ver estatutos de la Internacional Comunista en pág. 6-- del PCCh formado por seguidores "bolcheviques"que querían aplicar la "prioridad de las ciudades" y que estuvo a punto de arruinar la revolución china.

Los vietnamitas aluden reiteradamente que China quería mantener Viet Nam dividido entre el Norte y el Sur, sin embargo Mao indicó que Viet Nam del Norte podía enviar Voluntarios a Viet Nam del Sur. Según el acta de la reunión celebrada entre las 18:30 y las 19:45 del 24 de junio de 1964, Van Tien Dung, jefe de Estado Mayor de Viet Nam y encargado de las operaciones militares en el Sur, encabezó una delegación a Beijing. Mao Zedong les indicó que si EE.UU. extendía la guerra al Norte de Viet Nam, las tropas chinas cruzarían la frontera para luchar como voluntarios sin control oficial del gobierno chino. Asimismo alentó a los vietnamitas a formar sus propios voluntarios en la lucha del Sur. Liu Shaoqi indicó también a los vietnamitas: "Cuando [EE.UU] hagan algo relacionado con Viet Nam, tendrán que pensar en China" [ver pág. 166, nota 393].

"En enero de 1965 el presidente Mao Tse-tung, por medio del periodista norteamericano Edgar Snow, comunicó a Washington lo siguiente:

'El Ejército chino no combatirá más allá de sus fronteras. Esto está absolutamente claro. Los chinos entrarán en combate sólo cuando sean atacados por Estados Unidos. ¿Acaso esto no está claro? Los chinos estamos muy ocupados con nuestros asuntos internos. Sería un crimen combatir fuera de nuestras fronteras. ¿Por qué tendríamos que hacerlo? Los sud vietnamitas pueden enfrentarse a la situación.'

Con posterioridad, mediante distintas formas, incluso de manera directa en las negociaciones chino-norteamericanas a nivel de embajadores en Varsovia, la parte china explicaba más claramente a Estados Unidos lo dicho por el presidente Mao Tse-tung para que estuviera tranquilo de que "no te tocaré mientras no me toques".

Por consiguiente, desde febrero de 1965, la administración Johnson procedió a utilizar el gigantesco aparato de guerra de Estados Unidos en el campo de batalla de Viet Nam."[8]

Es cierto que China prometió que no combatiría más allá de sus fronteras… si no era atacada. El 31 de mayo de 1965, Chen Yi, ministro de Asuntos Exteriores de China entregó al encargado de negocios británico un mensaje de 4 puntos para que lo entregara a EE.UU.:

"1) China no provocará la guerra con EE.UU. 2) Lo que dice China cuenta. 3) China está preparada. 4) Si EE.UU. bombardea China, eso significará la guerra, y no existirán límites para la guerra."[9]

Pero ello no significó desatenderse de Viet Nam. El mismo día el Politburó del PCCh, preparándose para lo peor, cursó unas "Instrucciones para consolidar los preparativos de futuras guerras", divulgado en todos los rincones de la sociedad durante el resto de la década que concluía diciendo que "el apoyo a la lucha del pueblo vietnamita para resistir a EE.UU. y salvar su país, se ha convertido en la máxima prioridad de la vida política y social china" (ver pag. 166, nota 406).

Además, en mayo y junio de 1965, Ho Chi Minh y después Van Tien Dung se reunieron con Mao y Luo Ruiqing en Chiangsa (Hunan) para tratar sobre la ayuda de China, concretándose la construcción de 12 nuevas carreteras en Viet Nam por parte de 100.000 soldados de ingeniería chinos, uniéndolas al sistema de carreteras de China y asumiendo su defensa durante la construcción [ver pág. 166, nota 407].

Igualmente, se concretó la estrategia del apoyo militar chino en función de las diferentes situaciones:

"1) Si la guerra se mantenía con EE.UU. realizando operaciones militares en el Sur y sólo utilizaba la fuerza aérea para bombardear el Norte, los vietnamitas librarían la guerra con sus propios efectivos y China proporcionaría apoyo militar y material en las formas que los vietnamitas eligieran.

2) Si EE.UU. utilizaban sus fuerzas navales y aéreas para respaldar la invasión del Norte por el régimen fantoche de Saigón, China enviaría sus fuerzas navales y aéreas para apoyar las operaciones en el Norte de Viet Nam.

3) Si las fuerzas terrestres estadounidenses se implicaban directamente en la invasión del Norte, China utilizaría sus fuerzas terrestres como reserva estratégica de los vietnamitas y continuaría con las operaciones siempre que fuera necesario. Se concretó también un protocolo en caso de que China, en función de la situación creada, decidiera intervenir en la guerra con su fuerza aérea y la utilización de fuerzas terrestres chinas. La primera opción sería utilizar pilotos chinos y aviones vietnamitas. La segunda, destinar pilotos y aviones chinos a aeródromos vietnamitas para actuar en esas zonas. La tercera, pilotos y aviones chinos que actuarían desde bases chinas y volverían a ellas. En cuanto a las fuerzas terrestres chinas, de ser necesarias, actuarían fundamentalmente como fuerzas de reserva" (ver pág. 167, nota 408).

Es decir, se estableció todo un protocolo en el que participaron y asumieron los máximos dirigentes vietnamitas Ho Chi Minh y Van Tien Dung, y que llegaba incluso a preparar la posible intervención de fuerza aérea y fuerzas terrestres china contra los estadounidenses, si estos extendían su invasión terrestre al Norte.

Evidentemente, dicho protocolo no fue enviado a ningún entrevistador ni a ninguna embajada imperialista, y como es lógico, las palabras de Mao a Edgar Snow en su entrevista eran para ser divulgada a la sociedad estadounidense y no para informar de los planes de guerra y contraataque, pero los vietnamitas sí que eran conscientes del acuerdo bilateral y lo habían aprobado. Decir 14 años después que, prácticamente, China se "lavó las manos" y que ello originó que "Por consiguiente", Estados Unidos utilizó "el gigantesco aparato de guerra de Estados Unidos en el campo de batalla de Viet Nam" es falsear los hechos conscientemente.

"Además del sabotaje contra toda acción conjunta en favor de Viet Nam, los gobernantes de Pekín provocaron grandes dificultades a la transportación de la ayuda de la Unión Soviética y demás países socialistas a Viet Nam a través del territorio chino y trataron de regular a su antojo la llegada de esa ayuda para limitar la capacidad del pueblo vietnamita de librar combates de gran envergadura, en especial en las épocas secas del año."[10]

Según fuentes oficiales chinas, el problema fue que China no aceptaba que la URSS tuviera mando en su territorio para transportar la ayuda militar. China, además de sus propios envíos militares, ayudó a trasladar a Viet Nam durante la guerra, por su territorio, 5.750 vagones de ferrocarril procedentes de otros países socialistas, incluida la URSS [ver pág. 108, nota 176].

En las conversaciones con la parte vietnamita, en abril de 1968 la parte china reconoció que la Declaración de 28 de Enero de 1967 del Gobierno de la República Democrática de Viet Nam sobre las negociaciones con Estados Unidos, había tenido una influencia positiva: "Los mismos aliados de Estados Unidos, incluso De Gaulle, han exigido el cese incondicional de los bombardeos."

Sin embargo, afirmó: "La aceptación por Viet Nam de las negociaciones en este momento ni es oportuno ni parte de una posición superior. ¡Hemos hecho una concesión apresurada!".

Impedir que el pueblo vietnamita negociara con Estados Unidos y estimular a Estados Unidos para que intensificara sus bombardeos contra el Norte de Viet Nam, he aquí lo que el general norteamericano M. Taylor llamara la determinación de los dirigentes chinos de "combatir a Estados Unidos hasta el último vietnamita". El 17 de octubre de 1968, el canciller Chen Yi se reunió con un representante de Viet Nam para informarle la opinión de los dirigentes chinos sobre las negociaciones entre Estados Unidos y Viet Nam: "Esta vez, al aceptar las conversaciones cuadripartitas, ustedes ayudan a Johnson y a Humphrey a ganar las elecciones y dejan así a la población sud vietnamita vivir bajo la dominación del imperialismo norteamericano y sus lacayos, sin ser liberada y con el riesgo de sufrir pérdidas aún más grandes [...] Entonces, ¿qué puede quedar por conversar entre nuestros dos partidos y Estados?"

Eso sí coincide con las fuentes chinas. Durante la revolución cultural, China pretendía demostrar al movimiento comunista internacional que era la principal fuerza comunista y antimperialista frente al "revisionismo" y el "socialimperialismo" de la URSS. Fueron diversas actuaciones sectarias por parte de China que ayudaron a enfrentar cada vez más a chinos y vietnamitas, especialmente la negativa de Mao a aceptar la propuesta del Partido Comunista Japonés de crear un frente antimperialista en el que participase la URSS para oponerse a la guerra de Viet Nam, pretendiendo colocarle el calificativo de anti revisionista (ver pág.108, nota 174). Sin embargo, decir que los chinos pedían a los vietnamitas que no negociaran con los estadounidenses, está en contradicción con lo dicho anteriormente por los vietnamitas de que China no quería que Viet Nam del Sur se levantara.

"En 1968, al discutir el plan de ayuda a Viet Nam para1969, los gobernantes de Pekín lo disminuyeron en un 20%, en comparación con 1968. Aún más en agosto de 1969, plantearon abiertamente: "Díganos si Viet Nam continuará luchando o hará la paz, para que China pueda calcular cómo será la ayuda. En realidad, disminuyeron el monto de ayuda de 1969 a Viet Nam en un 50% en comparación con 1968"[11]

Ello también coincide con diferentes fuentes (ver tabla T. 20 en página 169).

"Traición abierta al pueblo vietnamita.

Desde noviembre de 1968, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China manifestó su deseo de reanudar las conversaciones chino-estadounidenses en Varsovia y firmar con éste un acuerdo sobre la coexistencia pacífica. Además, la parte china respondió positivamente a las señales emitidas por la parte norteamericana. Una vez en el poder como presidente, Nixon informó a la parte china que las conversaciones (entre Estados Unidos y China) podrían realizarse en China. La parte china respondió que "el propio Nixon podía venir a Pekín o enviar un representante para discutir el problema de Taiwan".

En junio de 1970, China y Estados Unidos acordaron que el embajador chino Hoang Chan y Kissinger realizarían conversaciones secretas cada vez que este último viajara a París para negociar con la parte vietnamita.

El 10 de diciembre de 1970, por medio de su íntimo amigo Edgar Snow, el presidente Mao Tse-tung formuló una invitación al presidente Nixon para que visitara China: "De seguro, será bienvenido pues los problemas entre China y Estados Unidos tienen que resolverse con Nixon.

Esto constituyó el viraje decisivo de Pekín en las relaciones chino-estadounidenses y fue, al mismo tiempo, un viraje de traición abierta a la revolución vietnamita, a la revolución indochina y a la revolución mundial. Pekín intensificó sus contactos abiertos con Estados Unidos.

El 13 de julio de 1971, al informar a la parte vietnamita sobre la primera visita de Kissinger a Pekín, una delegación de alto nivel de China dijo:

El problema de Indochina es la cuestión más importante en nuestro encuentro con Kissinger. Kissinger dijo que Estados Unidos relacionaba la solución del problema de Indochina con la solución del problema de Taiwan. Estados Unidos dijo que sólo después de lograr la retirada de las tropas yanquis de Indochina lo haría de Taiwan. Para China, la retirada de las tropas norteamericanas de Viet Nam del Sur es la cuestión número uno. Mientras que la admisión de China a las Naciones Unidas es la cuestión número dos.

La parte china utilizó la "zanahoria" de ayuda: si en 1968, por estar en contra de las negociaciones de Viet Nam con Estados Unidos, redujeron la ayuda a Viet Nam, en 1971 y 1972, para atraer a Viet Nam a la línea de Pekín de compromiso con Estados Unidos, China ofreció a Viet Nam una ayuda mayor a la de años anteriores. Se trataba de un truco destinado a ocultar su traición y calmar la indignación del pueblo vietnamita".[12]

Los datos que se exponen aquí coinciden con las fuentes chinas, sin embargo la conclusión no es coherente porque oculta un hecho determinante. El aumento de la ayuda china coincide con un nuevo auge de los ataques estadounidenses, en 1972 comenzó una nueva oleada de bombardeos de EE.UU. sobre el Norte de Viet Nam. En realidad, según las fuentes chinas, la mayor aportación china fue en el año 1973, aunque es cierto que 1971 comenzó a aumentarse, para seguir aumentando en 1972 y 1973 (ver tabla T.20 en pág. 169).

"Gracias al firme apoyo brindado por Viet Nam al Gobierno de Resistencia de Kampuchea y al desarrollo de la situación en el campo de batalla de Kampuchea, favorable a las fuerzas de resistencia, los gobernantes pekineses llegaron a darle el apoyo al señor Slhanouk, presidente del Frente de Unión Nacional Khmer contra la agresión norteamericana. Desde entonces, trataban de controlar estrictamente a Sihanouk, utilizándolo como su exclusiva carta con miras a preparar los regateos con Estados Unidos.

Mientras apoyaban a Slhanouk y al Gobierno de Resistencia de Kampuchea, los gobernantes chinos mantenían, por una parte, relacionas secretas con la camarilla de Lon Nol - Srich Ma-ta, y por otra utilizaban activamente a la camarilla de Pol Pot-Ieng Sary para convertir, poco a poco, al Partido Khmer en un partido dependiente del Partido Comunista Chino.

…Durante varios años continuos hasta 1972, propusieron ofrecer ayuda en la construcción y el abastecimiento de materiales con destino al campo de batalla desde el Norte de Viet Nam hacia el Sur de Viet Nam, Lao y Kampuchea por la ruta Ho Chi Minh. Prometieron facilitar a Viet Nam suficientes vehículos, choferes y casi 200.000 efectivos militares chinos para garantizar este trabajo. Su intento consistía en controlar, mediante esto, todos los problemas de Indochina en beneficio de sus negocios con Estados Unidos y preparar un trampolín para su expansión al sudeste asiático. Desde luego, la parte vietnamita no aceptó esa propuesta.

Si antes los dirigentes chinos trabajaban ocultamente para debilitar la guerra de resistencia del pueblo vietnamita, durante el período 1969-1973, y sobre todo desde 1971. se confabularon abiertamente con los imperialistas norteamericanos agresores, para tratar de salvarlos de una nueva ofensiva estratégica del pueblo vietnamita, utilizando la carta de Viet Nam en sus negocios con Estados Unidos. Si antes trataban de dividir ocultamente a los pueblos de Viet Nam, Lao y Kampuchea con el fin de aislar a Viet Nam, en esta etapa comentaron a utilizar la camarilla Pol Pot-Ieng Sary para sabotear la revolución de los tres países indochinos, prepararon activamente la edificación de una Kampuchea como trampolín para atacar a Viet Nam, controlar la península indochina y, de ahí, expandirse hacia el sudeste asiático en el futuro.

Dejaron al desnudo su rostro repugnante de traidores: traición al pueblo vietnamita, así como al pueblo lao y al kampucheano.

…En esa ocasión, el primer ministro Chou En-lai dijo: "Es mejor que por un tiempo, que no se sabe si será de 5 o 10 años. Viet Nam e Indochina tengan una tregua; que el pueblo sud vietnamita, el de Lao y el de Kampuchea aprovechen este tiempo para realizar la paz y neutralidad durante un período."

Para manifestar su "buena voluntad" hacia el pueblo de Viet Nam, los dirigentes chinos prometieron brindarle en los cinco años siguientes una ayuda igual a la de 1973. En realidad, en ese momento cesaron por completo su ayuda militar; respecto a la ayuda económica, aceptaban en lo fundamental restaurar las instalaciones construidas con la ayuda de China y destruidas por los bombardeos de Estados Unidos. No obstante, prolongaban la ejecución del trabajo e, incluso, hubo casos que no se cumplieron.

En realidad, los dirigentes chinos querían que Viet Nam no hiciera nada, incluso cuando la administración de Saigón enviaba sus tropas a invadir, las zonas liberadas."[13]

Respecto al tema de Kampuchea y los supuestos intentos de anexión por parte de China, ya expresé que los hechos son determinantes, mucho más que las palabras. En España hay grupos que se auto llaman "comunistas" que también declaran a China "imperialista" por tener una economía y unas empresas cada vez más fuertes. Son los "comunistas" apologistas de la alpargata y de la pobreza para los países socialistas… y hechos de comodidad de aristocracia obrera y panza llena, para sí mismos.

Los hechos han demostrado antes y después, hasta hoy, que China no ha ocupado ningún país, mientras que Viet Nam con decenas de miles de soldados, ocupó durante 11 años Kampuchea Democrática, para imponer un gobierno títere y tuvo que abandonarlo, cuando sus tutores políticos se desmoronaban con la caída del muro de Berlín. También demuestran los hechos, cómo los diarios monopolistas en España como "El País" saludaban, en su retirada como héroes, a los vietnamitas en olor de supuestas multitudes camboyanas y acusaban a Pol Pot de exterminador de camboyanos en "campos de la muerte".[14]

En cuanto a que China cesó por completo su ayuda militar en 1973, según las fuentes chinas no es cierto. En 1973 fue el año en que la ayuda militar que recibieron los vietnamitas fue más importante, y en 1974 y 1975 volvieron a recibir ayuda, aunque menor. (Ver tabla T. 20 en pág. 169)

"En la pasada lucha contra los colonialistas franceses agresores, los gobernantes pekineses sólo intervinieron en la etapa final con miras a imponer su solución, tanto para el pueblo de Viet Nam como para los de Lao y Kampuchea. En esta lucha anti yanqui por la salvación nacional del pueblo vietnamita, intervinieron desde el primer momento. Crearon condiciones para que el imperialismo norteamericano intensificara la guerra en todo Viet Nam, bombardeara de manera salvaje el Norte y utilizaron el problema vietnamita para sus negocios con Estados Unidos, aunque siempre aparentaban ser "revolucionarios radicales" que apoyaban "activamente" a Viet Nam.

Ésta es la segunda traición de los dirigentes chinos al pueblo vietnamita."[15]

Esa afirmación de los vietnamitas de que "los gobernantes pekineses sólo intervinieron en la etapa final" en la primera guerra de Indochina, se contradice con afirmaciones anteriores de los propios vietnamitas respecto a que China fue quien más ayuda les prestó en aquella guerra. Además, lo que reflejan los datos de las fuentes chinas, (ver capítulo XVI, 2) es que China llevó a cabo no sólo un papel de ayuda militar, sino de dirección e instrucción militar en dicha guerra desde que en octubre de 1949 Ly Ban y Nguyen Duc Thuy en nombre del Partido Comunista de Indochina, entregaron en Beijing una carta de Ho Chi Minh en el que éste pedía ayuda al PCCh en cualquiera de sus formas en su lucha contra los imperialistas franceses [ver pág. 139, nota 251]. De hecho, el 18 de Enero de 1.950, la República Popular China era el primer país que reconocía formalmente la República Democrática de Viet Nam a pesar de que Francia aún controlaba gran parte de sus ciudades (ver pág. 140, nota 252)

"Al suroeste, según el plan de Pekín, después de haber trasladado 19 de sus 23 divisiones de infantería a las proximidades de la frontera de Viet Nam, el 22 de diciembre de 1978, la camarilla Pol Pot-Ieng Sary utilizó sus divisiones élites, apoyadas por tanques y artillería, para atacar la región de Ben Soi en la provincia de Tay Nlnh (a más de 100 km de la ciudad Ho Chi Minh), con el objetivo de ocupar rápidamente la capital de esa provincia y abrir camino a una penetración más profunda en el territorio sud vietnamita. Esta operación también buscó debilitar a Viet Nam para facilitar la ofensiva china contra él desde el norte.

En el ejercicio de su legítimo derecho de autodefensa, el pueblo vietnamita frustró totalmente este plan militar. Al mismo tiempo, bajo la dirección del Frente Unido Nacional para la Salvación de Kampuchea, las fuerzas armadas revolucionarias y la población de Kampuchea, apoyadas por el pueblo vietnamita, se alzaron para aplastar el régimen de Pol Pot-Ieng Sary y el llamado gobierno de Kampuchea Democrática, y fundaron el 10 de enero de 1979 la República Popular de Kampuchea, auténtico representante del pueblo kampucheano.

Al norte, los gobernantes chinos movilizaron 600.000 efectivos, incluidos cuerpos de ejército, divisiones independientes y unidades de distintas armas con cerca de 800 tanques y blindados, miles de piezas de artillería, centenares de aviones de diferentes tipos provenientes de todas las regiones militares de China, para desatar el 17 de febrero de 1979, una guerra de agresión contra Viet Nam a todo lo largo de una frontera de más de 1000 km.

Dondequiera que pasaban las tropas de la reacción china masacraron a la población civil, incluso mujeres, niños recién nacidos, ancianos; arrasaron aldeas, pagodas, iglesias, escuelas, círculos infantiles, hospitales, granjas, empresas forestales... Actuaron con la crueldad de las hordas medievales y con los métodos refinadas de los cuerpos expedicionarios imperialistas de nuestros tiempos." [16]

La descripción que hacen los vietnamitas de por qué invadieron Kampuchea Democrática, parece el razonamiento de la "guerra preventiva" que después ha puesto en práctica el imperialismo estadounidense especialmente a partir de 2001. Como los camboyanos atacaron una zona fronteriza (Ben Soi está a 5 km. de la frontera) en respuesta a ataques vietnamitas similares, según las fuentes chinas y la realidad constatada a nivel internacional, Viet Nam ocupó toda Camboya con más de 100.000 soldados durante 11 años e impuso un gobierno títere. Las fuentes chinas indican que Viet Nam causó víctimas chinas en sus ataques y que fue en respuesta a esto que intervinieron para dar "una lección" a Viet Nam y destruir los puntos de ataque vietnamita en su frontera. Es evidente que la invasión de Kampuchea Democrática por parte de Viet Nam influyó también.

"En la actualidad, mientras Pekín lanza amenazas de guerra y exige descaradamente "la soberanía" sobre las islas de Troung Sa y Hoang Sa, Estados Unidos ha mandado su Séptima Flota a realizar maniobras frente a las costas de Viet Nam. Esto es para estimular la salida ilegal de emigrados y también para colaborar con los oscuros designios de Pekín en el mar Oriental y el sudeste asiático.

En los cinco años transcurridos, los gobernantes chinos no han cesado de sabotear, mediante maniobras militares, políticas, económicas, diplomáticas, directas e indirectas, sutiles y descaradas, ocultas y explícitas, la construcción de la República Socialista de Viet Nam. Mientras más fracasos reciben, más frenéticos se vuelven en sus actos contra Viet Nam con la intención de doblegar al pueblo vietnamita.

Ésta es la tercera traición de los dirigentes chinos al pueblo de Viet Nam.

…En las negociaciones con vistas a lograr un arreglo de los problemas concernientes a las relaciones bilaterales, la parte vietnamita siempre actúa inspirada en ese ardiente deseo. La posición consecuente del Gobierno de la República Socialista de Viet Nam es restablecer, lo más pronto posible, las relaciones normales entre la República Socialista de Viet Nam y la República Popular de China sobre el principio del respeto mutuo, en beneficio de los intereses de cada país y por la paz y la estabilidad en el Sudeste de Asia y en el mundo.

… Después de la liberación total de Viet Nam del Sur del yugo neocolonialista de Estados Unidos y la reunificación del país, utilizaron todo tipo de maniobras políticas, militares, económicas y diplomáticas para debilitar y someter a la República Socialista de Viet Nam. Incluso llegaron a agredir a Viet Nam desde el suroeste con las fuerzas de los lacayos Pol Pot-Ieng Sary, y desde el norte con las propias tropas chinas, las cuales masacraron la población civil y destruyeron instalaciones económicas y culturales en las zonas agredidas.

¡Tres traiciones al pueblo vietnamita, la siguiente siempre más sucia y pérfida que la anterior!

Los pueblos de Lao y Kampuchea también han sido traicionados de forma pérfida y sucia por los dirigentes chinos.

…En relación con la visita del presidente Nixon a China en 1972, el presidente Mao Tse-tung dijo en junio de 1973 a los dirigentes vietnamitas: "Hablando con sinceridad, el pueblo chino, el Partido Comunista Chino y los pueblos del mundo, deben agradecerle al pueblo vietnamita haber vencido a los norteamericanos. Es su victoria lo que obligó a Nixon a visitar a Pekín.

…La historia y, ante todo, los cuerpos expedicionarios franceses, han respondido claramente esta pregunta: ¿quién combatió y venció en Dien Bien Phu en 1954? Debe añadirse que durante la resistencia vietnamita contra los colonialistas franceses, el gobierno chino envió a Viet Nam cierto número de asesores, y en la década del 60, despachó una fuerza llamada "tropas logísticas" para ayudar a Viet Nam a reparar tramos de vías férreas y rutas limítrofes con China destruidos por las bombas norteamericanas, y a construir algunas nuevas rutas en la región fronteriza entre los dos países. Mas, lo esencial de sus actividades era en reconocimiento en todos los dominios, la infiltración en las regiones habitadas por las minorías étnicas ¡y la propaganda en favor de la "revolución cultura!".[17]

Los datos de las fuentes chinas procedentes del libro de Chen Jian, "La China de Mao y la guerra fría", indican que la relación entre chinos y vietnamitas en la primera guerra de Indochina era fraternal y en absoluto había una doble intención por parte de China. Es más, en los archivos chinos desclasificados se ve que China no daba un paso sin consultarlo con Viet Nam y la URSS, el contacto era permanente, al más alto nivel y también por la base sobre el terreno. El papel de Instructores de soldados vietnamitas que tuvieron oficiales e ingenieros chinos en territorio chino y también en Viet Nam, es ocultado por los vietnamitas, cuando realmente la enseñanza militar es una base imprescindible para afrontar una guerra.

Otra cosa es la actitud de China durante la "revolución cultural", en la que el sectarismo y el aventurerismo cometieron estragos en la política china, tanto en el exterior como en el interior. Significativamente, el cambio ocurrido a partir de terminada la "revolución cultural" en 1976, no ha significado aún un cambio de mentalidad en el tratamiento de China por parte de los dogmáticos reformistas, y mucho de estos, atacan el camino emprendido por China a partir de Deng Xiaoping que significó la ruptura total con aquel sectarismo y aventurerismo de la última época de Mao.

Ahora, después de la guerra fría, las aguas han vuelto al cauce del diálogo, en cierta medida. Aunque el litigio de las islas del Mar Meridional de China no ha sido aún resuelto, las negociaciones entre Viet Nam y China continúan y sus relaciones han mejorado bastante y los dos países se han comprometido a resolver sus diferencias de manera pacífica, a pesar de los intentos de EEUU por impedirlo con las maniobras políticas y militares de su "vuelta a Asia". En 1986, Viet Nam inició la política de Doi Moi (renovación nacional) y su nueva constitución de 1992, reformada en 2001 y actualmente vigente, tiene un gran parecido con la política de reforma y apertura iniciada por Deng Xiaoping en China, una década antes.


[1] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", pág. 23, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.

[2] ídem, pág. 7.

[3] ídem. Pág. 12

[4] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 13-14, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.

[5] ídem, pág. 25.

[6] ídem, pág.26.

[7] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 30-31, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.

[8] ídem, págs. 34-35.

[9] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 37, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.

[10] ídem, págs. 40-41.

[11] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 42, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Ed. C. Sociales, La Habana, 1979.

[12] ídem, págs. 45-46-47.

[13] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 51-53-56, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.

[14] http://elpais.com/diario/1989/09/22/internacional/622418407_850215.html

[15] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 59-60, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.

[16] ídem, pág. 74.

[17] "La verdad de la relación entre Viet Nam y China (1949-1979)", págs. 79-80-81-83-84, Ministerio de Rleaciones Exteriores de la República Socialista de Viet Nam, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979.

El metro rojo del sentimentalismo anónimo de Hangzhou


HANGZHOU, 14 de abril (Xinhuanet) -- Muchos creen que el pueblo chino es tímido y rehúye hablar de los sentimientos íntimos. Tal vez tienen razón.

Los chinos hemos sido instruidos a ser prudentes y cuidadosos con la expresión y muy raramente hablamos de los antiguos amores - fueran ellos dulces o de amargura - ni los arrepentimientos.

Excepto cuando podemos estar escondidos detrás de un apodo. Excepto cuando el poder de la música nos impulsa a superar la barrera de la timidez.


Quizás sólo una canción conmovedora nos pueda hacer revivir el momento inolvidable. Quizás sólo en condición de anonimato salgan los secretos del alma más profundamente enterrados.

Del 20 de marzo al 16 de abril, un tren especial recorre por la línea 1 del metro de la urbe oriental china de Hangzhou, pintado de un color rojo llamativo y encargado de los sentimientos revelados de los internautas chinos.

Una popular plataforma de compartición de música seleccionó de más de 5.000 comentarios que los oyentes dejaron después de escuchar una canción, y los publicó en las paredes del tren especial y las columnas de la estación Avenida Jiangling.


La gente acude desde todas partes de la ciudad, la provincia y del país, para leer las confesiones ajenas y, leyendo las historias de amor y desamor de los desconocidos, se siente mejor conectado con su propio ser.

-- “No sé cuántas personas aman a otro ser en silencio y en nombre de sólo un amigo”.

-- “Para que no te frunzas el ceño, mejor me marcho”.

-- “No, no fui sincero cuando os deseé felices. Pero sí fui sincero cuando te deseé feliz a ti”.



-- “Esa cuestión que la llamamos ‘querer’, aunque nos esforcemos para callarla, saldrá gritando en los ojos”.

-- “Cuando era joven, quise convertirme en cualquier otra persona, excepto a mí mismo”.

-- “El terror más grande del mundo es pasar la vida en trivialidad y proclamar la importancia de cumplir nada”.

-- “La búsqueda del ideal equivale al abandono de la tierra natal”.


-- “Jay Chow (cantante) describe el amor como un tornado. Creo que está acertado. Porque mucha gente, como yo, no ha visto ni un tornado en todo el curso de la vida”. -- “Hace diez años, me dijiste que habría que vivir la vida al máximo como las flores del verano. Diez años más tarde, me dices que el vivir tranquilamente es la única verdad de la existencia”.

-- “¿Te acuerdas de ella?”

“La he dejado en el olvido desde hace muchísimo tiempo, jaja”.

... “No he dicho de quién iba a hablar”.

-- “En la edad más incapaz de mi vida, me encontré con la persona de quién más había querido cuidar”.



-- “El sabor del primer amor, era compartir los auriculares uno para cada quien, sentados bajo el árbol, con las espaldas apoyadas en el tronco y las manos acercándose poco a poco...”

-- “La vez cuando más me acerqué al cielo, era cuando me levantaste a lo alto sobre los hombros”.

-- “Lo que siempre he querido decir a la compañera de cuarto era, ‘Por favor fea, ¡no enciendas la luz todavía!’”

-- “Echo de menos los días en los que podía mirar al chico que me gustaba durante la sesión de los ejercicios matinales”.

-- “He escuchado 10.000 canciones, visto 1.000 películas, leído 100 libros, pero nunca he ganado ningún corazón”.



-- “Está bien si ya no quieres que estemos juntos. Es corta esta vida de todos modos”.

-- “Cuando era joven, a los padres siempre mentía de no tener dinero. Ahora siempre miento diciéndoles que aún me sobra”.

-- “Sean lo hermosas que sean, para mí tú vales todos los tesoros del mundo”.

-- “Con un poco de atención que los demás te prestan, te abres el corazón de inmediato. Crees que es tu forma de ser sincera, pero en realidad es un síntoma de la soledad...”.



-- “El uniforme escolar era la única ropa de pareja que compartimos. La fotografía era la única imagen en que aparecimos juntos”.

-- “Quiero ser la persona que puede narrar toda tu vida como testigo en tu funeral”.

De los pasajeros del metro especial, algunos se pusieron a llorar pensando en las pérdidas o los logros, ambos preciosos; algunos sonreían, porque sus búsquedas de la felicidad han llegado a un bonito final como siempre concluyen los cuentos de hadas.



Y otros, negando que hayan venido por leer los desahogos provocadores de lágrimas y risas, decían, “No, no voy a leer nada de esas tonterías... Sólo quise pasar todo el día sentado en este tren...”.

Dice uno de los comentarios: “Cada canción es como un espejo, en el cual me veo a mí propio ser”.

Poco podía imaginar el autor del comentario que sus palabras se han convertido en otra reflexión para quién las esté leyendo.

martes, 4 de abril de 2017

Embajada china conmemora mártires del Ejército de Voluntarios del Pueblo en RPDC


PYONGYANG, 4 de abril (Xinhua) -- Los empleados de la embajada de China en la República Popular Democrática de Corea (RPDC) han conmemorado a los mártires chinos del Ejército de Voluntarios del Pueblo en ceremonias celebradas aquí el martes, jornada que coincide con el festival tradicional en el que los chinos honran a sus antepasados.

El embajador chino en la RPDC, Li Jinjun, despositó, junto al resto de los empleados de la misión diplomática, cestas de flores a los pies de la Torre de la Amistad, en el centro de Pyongyang.

También visitaron el centro de exhibiciones dentro de la torre, que sirve como santuario para los mártires.

La torre fue establecida en 1959 por el entonces líder de la RPDC, Kim Il Sung. Está dedicada a los soldados y oficiales del Ejército de Voluntarios del Pueblo de China que dieron la vida durante la Guerra de Corea (1950-1953), y a otros voluntarios chinos que se unieron a la guerra y a los esfuerzos de reconstrucción de posguerra.

Los empleados de la embajada celebraron otra ceremonia conmemorativa el mismo día en el cementerio a las afueras de Pyongyang donde se encuentran enterrados algunos mártires.

Algunos chino-coreanos, miembros de la comunidad empresarial china, estudiantes y visitantes chinos también se unieron a las ceremonias.

Acto sobre la República Popular China


lunes, 3 de abril de 2017

Deng Xiaoping: Despachemos el pasado y abramos el futuro


Extracto de una entrevista con Gorbachov, 16 de mayo de 1989.

El pueblo chino espera sinceramente que las relaciones chino-soviéticas puedan mejorar. Propongo que aprovechemos esta oportunidad para declararlas normalizadas de aquí en adelante. 

Desde hace muchos años, está planteado el problema de cómo entender el marxismo y el socialismo. Desde la primera Conferencia de Moscú en 1957 hasta la primera mitad de la década del 60, hubo una enconada polémica entre el Partido chino y el soviético. Fui uno de los participantes en esa polémica y desempeñé un papel no insignificante. Después de 20 y tantos años, al echar una mirada retrospectiva a ello, se observa que de ambas partes se dijeron muchas palabras vanas. Transcurridos más de 100 años después de la muerte de Marx, todavía no se sabe con claridad cuáles son los cambios que se han operado, ni cómo hay que entender y desarrollar el marxismo en las condiciones de estos cambios. De ninguna manera se podría exigir que Marx supiera dar respuesta a problemas que habrían de surgir 100 años o centenares de años después de su fallecimiento. Otro tanto se puede decir de Lenin frente a los problemas aparecidos 50 o 100 años después de su muerte. Los verdaderos marxistas y leninistas deben entender, heredar y desarrollar el marxismo-leninismo de acuerdo con las circunstancias del momento. 

La situación mundial cambia con cada día que pasa y, en particular, la ciencia y la tecnología modernas se desarrollan muy rápido. Un año de ahora vale por unos decenios, 100 años o incluso más tiempo de la sociedad antigua. No es verdadero marxista el que no sabe heredar y desarrollar el marxismo con nuevos pensamientos y conceptos. 

Lenin fue un verdadero, un gran marxista porque encontró, no en los libros, sino en la realidad, en la lógica, en el pensamiento filosófico y en los ideales comunistas el camino revolucionario y logró realizar en un país atrasado la Revolución Socialista de Octubre. Mao Zedong, gran marxista- leninista chino, no buscó en los libros de Marx y Lenin las vías para coronar con la victoria la revolución de nueva democracia en China, un país atrasado. ¿Era posible para Marx prever que en un país atrasado como Rusia se podría realizar la Revolución de Octubre? ¿Era posible para Lenin prever que en China se conquistaría la victoria cercando las ciudades desde las zonas rurales? 

Así ocurre con la revolución, y lo mismo con la construcción. Una vez conseguida la victoria de la revolución, cada país debe construir el socialismo según sus propias condiciones. No existe ni es posible que exista una modalidad fija. La idea de aferrarse a las viejas fórmulas sólo conduce al atraso e incluso al fracaso. 

El objetivo de nuestro encuentro de hoy puede expresarse en la siguiente frase: despachemos el pasado y abramos el futuro. Habiendo dicho adiós al pasado, es posible no referirse más a él y, en cambio, poner el acento en abrir el futuro. Sin embargo, tampoco estaría bien guardar completo silencio sobre el pasado, pues hace falta, de todos modos, una rendición de cuentas. Aquí me permito expresar algunas opiniones del pueblo y del Partido de China. Acerca de esas opiniones no demandamos respuesta ni hay necesidad de polemizar, y cada uno puede decir lo suyo. Proceder así favorece nuestro avance sobre una base más sólida. Sólo quisiera hablar en forma sucinta de dos temas. Primero, de los daños que en el pasado sufrió China bajo la opresión de las potencias extranjeras, y segundo, de los orígenes de las amenazas que los chinos sentimos sobre nuestro país en los últimos decenios o, más exactamente, en los últimos 30 años. 

Comenzaré por el primer tema. Desde la Guerra del Opio, a causa de la corrupción de la dinastía Qing, China, invadida y subyugada por las potencias extranjeras, se convirtió en un país semicolonial y semifeudal. Las potencias que atropellaron a China totalizaban más de diez. La primera de ellas fue Inglaterra, y antes de ésta, Portugal, que obligó a China a arrendarle Macao. Sin embargo, los países que más se beneficiaron de China fueron dos, el Japón y la Rusia zarista, incluida la Unión Soviética durante ciertos períodos y en ciertos problemas. El Japón ocupó muchos lugares de China, en el caso de Taiwán por espacio de 50 años. Numerosas regiones de China fueron declaradas por el Japón como esferas de influencia suyas, especialmente en el Norte, donde había, en muchas grandes ciudades, concesiones japonesas. En 1931, el Japón desencadenó una guerra de agresión contra China y, en 1932, creó lo que se dio en llamar. “Manzhouguo” en el Nordeste de China. En 1937, desató una guerra de agresión general contra China, que duró ocho años. Al final, gracias a la resistencia de China y a la lucha conjunta de los países de la coalición antifascista mundial, incluida la participación de la Unión Soviética con sus tropas, el Japón sufrió un fracaso total en la guerra. Son incalculables los daños que acarreó el Japón a China. Solamente en términos de muertos, China perdió decenas de millones de vidas. Por consiguiente, si hemos de sacar cuentas históricas, es el Japón el que más debe a China. Sin embargo, con la derrota del Japón en la guerra, China recuperó todos los territorios por él ocupados, de modo que no pudo apoderarse ni de un pedazo de tierra china. El caso pendiente es el de las islas Diaoyu, un lugar muy pequeño y deshabitado. Durante mi visita al Japón, los periodistas me preguntaron sobre este problema. Dije que podíamos dejarlo pendiente, de modo que si los de esta generación no logramos resolverlo, la siguiente generación, que ha de ser más inteligente, sin duda le encontrará solución. En cuanto a este problema y otros litigios semejantes, planteamos más tarde una idea tentativa, la de una probable solución consistente en una forma de explotación conjunta. 

La otra potencia que más provecho sacó fue la Rusia zarista, que habría de ser sucedida por la Unión Soviética. Mediante tratados desiguales, la Rusia zarista se apropió más de 1.500.000 kilómetros cuadrados de territorio chino. 

Incluso después de la Revolución de Octubre, se registraron casos de lesiones a los intereses de China. Por ejemplo, las islas Heixiazi fueron ocupadas por la Unión Soviética en 1929. Pero lo más grave fue que, en vísperas del triunfo en la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, Inglaterra y la Unión Soviética concertaron en Yalta un acuerdo secreto, repartiéndose entre sí esferas de influencia y perjudicando extremadamente los intereses de China. Eso ocurrió en la época de Stalin. El gobierno chino de ese entonces, el del Guomindang, firmó un tratado con la Unión Soviética reconociendo las determinaciones de Yalta. 

Después de la fundación de la República Popular China, ésta firmó un nuevo tratado con la Unión Soviética. Estableció relaciones diplomáticas con la República Popular de Mongolia y llegó con ella a un acuerdo demarcando definitivamente las fronteras. Más tarde, cuando China y la Unión Soviética entablaron negociaciones sobre el problema fronterizo, siempre demandamos, que la Unión Soviética reconociera como desiguales los tratados concertados entre la Rusia zarista y la dinastía Qing, y como hecho histórico los actos realizados por la Rusia zarista en perjuicio de China mediante esos tratados. A pesar de ello, teniendo en cuenta que más de 1.500.000 kilómetros cuadrados de territorio fueron arrancados por la Rusia zarista durante la dinastía Qing según los términos de los tratados firmados, y tomando en consideración, al mismo tiempo, la situación histórica y actual, estamos dispuestos a resolver racionalmente el problema fronterizo sobre la base de esos tratados. 

Lo que acabo de decir se refiere al primer tema. Aclarar esto puede ser útil para resolver los problemas heredados del pasado y esclarecer algunas facetas del concepto de “abrir el futuro”, razón por la cual vale la pena hablar de ello. 

El segundo tema es de dónde han venido las amenazas contra China. Poco después de la Segunda Guerra Mundial, logramos en el país la victoria de la guerra revolucionaria y fundamos la República Popular China. Aunque nuestro país nunca ha invadido a otros ni constituido amenaza para nadie, ha sido objeto de amenazas del exterior. China es un país pobre y débil, pero independiente y autónomo. ¿De dónde han procedido principalmente las amenazas contra China? Apenas fundada la República Popular, nos vimos enfrentados a este problema. En aquel entonces, las amenazas venían de Estados Unidos y tuvieron su expresión más destacada en la guerra de Corea, y luego, en la de Vietnam. En la guerra de Corea, China envió sus voluntarios para medir fuerzas frente a frente con Estados Unidos, pero tuvo que cargar con la mitad del valor de los armamentos suministrados por la Unión Soviética. Después, se deterioraron las relaciones chino-soviéticas, y nuestro país enfrentó dificultades económicas. Sin embargo, por más difícil que nos resultó, sabíamos que era necesario saldar esas deudas contraídas en la compra de armamentos, y lo hicimos con dos años de anticipación. 

En la década del 60, a lo largo de las fronteras chino-soviética y chino-mongola, la Unión Soviética fortaleció sus instalaciones militares, aumentando incesantemente sus misiles, que llegaron a representar un tercio del total. Incrementó sin cesar los efectivos de su ejército y, además, envió tropas a Mongolia, de modo que allí el total de sus hombres llegó a un millón. ¿De dónde procedían las amenazas contra China? Lógicamente, China sacó su propia conclusión. En 1963, viajé a Moscú a la cabeza de una delegación, pero se rompieron las negociaciones. Cabe señalar que desde mediados de la década del 60, nuestras relaciones se deterioraron hasta quedar prácticamente rotas. No me refiero a los problemas tratados en la polémica ideológica, acerca de la cual ahora nosotros mismos tampoco consideramos que haya sido correcto todo lo que dijimos. El verdadero problema de fondo estaba en la desigualdad, en lo humillados que nos sentíamos los chinos. Con todo, nunca olvidamos que, durante el I Plan Quinquenal de China, fue la Unión Soviética la que nos ayudó a echar los cimientos de nuestra industria. 

He hablado tanto para, digámoslo así, “despachar el pasado”. Mi objetivo reside en hacer saber a los camaradas soviéticos cómo entendemos ese “pasado” y qué es lo que hay en nuestra cabeza. Rendidas las cuentas históricas, todos los problemas quedan eliminados de un soplo; éste también es un logro de nuestro encuentro. Habiéndolo dicho todo, viene ahora el punto final, y el pasado queda despachado. 

Actualmente van en aumento los contactos entre ambos países; después de la normalización de nuestras relaciones, esos contactos ganarán mucho tanto en profundidad como en amplitud. Con respecto a la ampliación de los contactos, tengo una importante propuesta: más trabajo real y menos palabrería. 

En lo que me queda de vida, sólo me falta un asunto, o sea, el problema de Taiwán; tal vez no pueda yo llegar a verlo resuelto. Lo que he hecho es lo siguiente: el reajuste de nuestras relaciones con el Japón y los Estados Unidos, así como con la Unión Soviética, la decisión de recuperar Hong Kong y el consiguiente acuerdo con Inglaterra sobre el particular. Lo mencionado arriba se refiere a mi participación en el aspecto de las relaciones exteriores. En el trabajo interno, he participado en lo siguiente: la definición de la línea fundamental del Partido, la decisión de centrarse en la obra de las cuatro modernizaciones, el establecimiento de la política de reforma y apertura y la determinación de persistir en los cuatro principios fundamentales. Me queda aún una cosa sin realizar, y es la abolición del sistema de cargos de dirección vitalicios, problema institucional de gran importancia.

 "¡Con el gran apoyo de la Unión Soviética, y nuestra propia gran fuerza, haremos realidad, paso a paso, la industrialización de nuestro país!" (1953)

domingo, 2 de abril de 2017

Cuba y China fortalecerán relaciones militares


BEIJING.—China está dispuesta a trabajar con Cuba para implementar los importantes consensos alcanzados por los líderes de los dos países, afirmó el ministro de Defensa y consejero de Estado, Chang Wanquan, durante  sus conversaciones con el titular de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), Leopoldo Cintra Frías.

Chang dijo además que el gigante asiático quiere hacer contribuciones positivas al desarrollo de las relaciones militares de ambas naciones, reportó Xinhua.

Como una parte importante de los lazos sino-cubanos, los vínculos castrenses se caracterizan por tener unas bases sólidas, fuerte vitalidad y amplias perspectivas de desarrollo, subrayó el ministro chino.

Por su parte, Cintra Frías dijo que la Mayor de las Antillas aspira a seguir fortaleciendo los intercambios y la cooperación con China en todos los campos y a todos los niveles, así como a elevar las relaciones entre las fuerzas militares a un nivel aún más alto.

El también miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba reafirmó el agradecimiento de la Isla a la nación asiática por su apoyo y ayuda a lo largo de los años.

Fuente: Granma

sábado, 1 de abril de 2017

Carrie Lam, elegida nueva Jefa Ejecutiva de Hong Kong


Nota: rogamos nos disculpen por la tardanza de esta publicación.

Carrie Lam Cheng Yue-ngor, la candidata preferida por Beijing, fue elegida Jefa Ejecutiva de Hong Kong el domingo pasado, obteniendo el voto de 777 de los 1194 miembros del Comité Electoral, imponiéndose sobre John Tsang, respaldado por la oposición al gobierno central, que obtuvo 365 votos. Hasta entonces había trabajado en la administración de Hong Kong en varias oficinas y departamentos, notablemente en la Secretaría Principal de la Administración de Hong Kong entre 2012 y 2017, siendo la número dos del actual Jefe Ejecutivo en funciones, Leung Chun-ying.

Era la sexta vez que se celebraban comicios en la era post-colonial, desde la elección de Tung Chee-hwa en diciembre de 1996. Tanto Tung como su sucesor, Donald Tsang Yam-kuen, llegaron a repetir mandato, pero éste no ha sido el caso de Leung Chun-ying, impopular entre la ciudadanía, pero que ha sido elegido recientemente vicepresidente del Comité Nacional de la Conferencia Consultativa Política del Pueblo Chino en Beijing.

En las elecciones hubo tres candidatos: Carrie Lam, que representaba la continuidad, el ex-Secretario de Finanzas John Tsang, apoyado por el movimiento "Occupy Central", y el ex-juez Woo Kwok-hing, que sólo recibió 21 votos. La elección se llevó a cabo conforme al sistema constitucional, mediante un comité electoral compuesto por representantes de los más diversos círculos de Hong Kong: inmobiliario, deportes, agricultura, banca, artes, lo cual hay que reconocerlo deja fuera de juego a 3.8 millones de votantes potenciales. Fue en protesta contra este sistema que en 2014 surgió el movimiento "Occupy Central", que exigía una elección directa del jefe del ejecutivo (no sin gozar de un cierto apoyo financiero extranjero).

La oposición a Beijing suele objetar además que, por regla general, el comité electoral se compone de miembros leales a Beijing, aunque cualquier tipo de candidato puede presentarse, incluso aquellos que están en contra de la República Popular. Algunos han afirmado que la Oficina de Enlace con el gobierno central se puso en contacto con algunos electores para influir en ellos, cosa que ha sido negado por su director Zhang Xiaoming. Los opositores a Lam argumentan que la supuesta falta de transparencia del proceso electoral dividirá aún más a los hongkoneses, pero en su discurso de victoria, Lam anunció que trabajaría en aras de la unidad.

Al día siguiente, nueve organizadores y figuras prominentes del movimiento "Occupy Central" (tres miembros fundadores y otros seis abogados y activistas) fueron arrestados por la policía. Los tres organizadores de las protestas, el reverendo Chu Yiu-ming y los académicos Benny Tai Yiu-ting (cuyos nexos con la National Endowment for Democracy con conocidos) y Chan Kin-man se enfrentan a tres cargos cada uno: conspiración para cometer disturbios públicas, incitación a cometer disturbios públicos e incitación para que otros a su vez inciten a gente a cometer disturbios públicos, además de ser procesados por delitos cometidos en 2013 y 2014. Cada uno se enfrenta a una pena máxima de siete años de cárcel.


Algunos insinuaron que Lam tuvo algo que ver con las detenciones, cosa que fue desmentida por el Departamento de Justicia de Hong Kong, que emitió un comunicado negando toda consideración política en ello, y afirmando que cualquier acusación sobre una implicación de Lam es "carente de fundamento y totalmente falsa". Lam añadió que "aunque quiero unir a la sociedad y colmar la brecha que nos ha estado preocupando, cualquier acción de este tipo no debe comprometer el imperio de la ley en Hong Kong".

El magnate hongkonés Li Ka-shing advirtió la semana pasada que no pueden volver repetirse los últimos tumultuosos cinco años que ha vivido Hong Kong, porque la economía está en crisis. El crecimiento de la economía se redujo en el cuarto trimestre del año pasado a un 3,1%, mientras que en los 40 años anteriores había sido del 5%. La economía de Hong Kong está dominada por la construcción y tiene poca innovación: el costo de un apartamento está en auge, con un precio actual de 25.000 dólares por m2. El puerto de Hong Kong está obsoleto y apenas se puede expandir, y el aeropuerto de Hong Kong está corriendo el riesgo de perder su papel de aeropuerto internacional, sobre todo en lo que respecta a los vuelos desde Medio Oriente, a causa de la intensa competición con los aeropuertos del interior de China. Por si fuera poco, la gran exposición sobre Tecnologías de la Información y la Comunicación se ha trasladado a la ciudad de Shenzhen. 

Carrie Lam será la primera mujer en dirigir Hong Kong, a la edad de sesenta años. Normalmente, Lam prestará juramento ante el presidente Xi Jinping, que acudirá Hong Kong el 1º de julio, con motivo de la celebración de los 20 años de la devolución de Hong Kong a China. Los organizadores de "Occupy Central" ya han amenazado con movilizaciones para boicotear la ceremonia.

Lam se graduó de la Universidad de Hong Kong en trabajo social en 1980 e hizo carrera en la administración colonial. Durante los años noventa trabajó en el Departamento de Finanzas. En el año 2000 fue nombrada directora del Departamento de Bienestar Social. Junto con otros altos funcionarios, ayudó a crear el We Care Education Fund, con el que se recaudaron más de 80 millones de dólares para satisfacer a las necesidades de educación de los niños cuyos padres habían muerto a causa de la epidemia de SARS en 2003. Posteriormente, fue nombrada Secretaria de Vivienda, Planificación y Tierras. En 2004 fue enviada a Londres para dirigir la Oficina de Economía y Comercio de Hong Kong. En 2006, volvió a Hong Kong para trabajar en la Secretaría de Asuntos Internos. En 2007, el ex-Jefe Ejecutivo Donald Tsang Yam-kuen la nombró Secretaria de Desarrollo, hasta pasar a ser Secretaria Principal de la Administración entre 2012 y 2017. 

Carrie Lam se casó en 1984 con el matemático Lam Siu-por, a quien conoció cursando estudios en Cambridge, y tiene dos hijos. Ahora tiene ante sí la difícil tarea de insuflar nueva vida a la deplorable economía de Hong Kong y mantener bajo control los precios del mercado inmobiliario.  

Fuentes: Chinasquare, La Vanguardia, South China Morning Post.